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boolino entrevista a Puño

Entrevistas  · 

boolino entrevista a Puño

"Se ofrece a los lectores historias cerradas con finales concretos, parece que no quisiéramos que los niños piensen después de cerrar el libro, sino que asimilen un mensaje."

Puño nació en Madrid en 1978, y tras vivir en París y en Coruña, vuelve a su ciudad natal donde reside actualmente. Trabaja como ilustrador desde 1994, y según sus propias palabras “escogió el camino difícil y por eso no pudo vivir de su profesión hasta 2005″. Desde esta fecha a nuestros días ha publicado más de diez libros propios como ALFabeto, Casi un musical, Algunos dibujos, una carta y una foto de un perro, Por no estar, Mi libro, mi amor, Poemas de dos rumbos o ¡Ñam!, además de participar en multitud publicaciones colectivas y exposiciones.

En 2009 gana el Premio Internacional de Ilustración Fundación Santa María 2009 y el Primer Premio Creacomic CAM 2009. En la actualidad mantiene vivos varios proyectos a la vez, como la editorial Ultrarradio o sus series de fotografía callejera.

En estos momentos imparte clases de ilustración y creatividad en el Istituto Europeo di Design, donde además es coordinador del área de ilustración.

Hola Puño, en primer lugar nos gustaría preguntarte por los libros de tu infancia, ¿recuerdas cuáles eran tus favoritos?

¡Fueron muchísimos! De pequeño, igual que ahora de mayor, leía constantemente: llevo toda la vida con un libro en el bolsillo o debajo del brazo. De mis primeras experiencias como lector recuerdo con especial cariño En busca del huchapótamo, de Stephen Cosgrove, Coco ríe de Caryl Koelling, la serie de la Manta Mágica de Stella Farris y sobre todo, el Cuenta Cuentos de Salvat, que consistía en 39 fascículos ilustrados con los cuentos narrados en cassette y se compraba en los kioskos.

Un poco más mayor caí en las garras del Pequeño Vampiro de Angela Sommer-Bodenburg y de todo lo que hacía el tándem compuesto por Roald Dahl y Quentin Blake. Y solía sumergirme en cualquier título de la editorial Altea y sus minilibros; de Alfaguara, de la que recuerdo especialmente Los ojos de Amy, de Richard Kennedy; de la colección Barco de Vapor de SM, de la cual me lo leí todo; de Noguer, que publicaba a Ursula Wölfel, Christine Nöstlinger, La familia Moomin y Jim Botón y Lucas el Maquinista; o de la serie ‘Elige tu propia aventura’, que por aquel entonces la publicaba Timun Mas.

Tu trabajo como ilustrador no se circunscribe al ámbito infantil, trabajas en prensa, publicidad, haces fanzines… En ALFabeto, editado por Kalandraka haces ciertas referencias y tratas un tema que un lector infantil puede no entender, ¿de qué manera concibes la ilustración para adultos y la infantil? Si es que la concibes de manera diferente.

Para mí no hay mejor modelo que el Astérix de René Goscinny. Puedes leerlo con cinco años y entenderlo y encontrar chistes hechos a tu medida. Si vuelves a leer el mismo álbum con treinta años, descubres nuevos niveles de lectura, con giros humorísticos sólo comprensibles desde el punto de vista del que que ha viajado, del que ha leído, del que ha conocido; con referencias históricas que antes te habían pasado desapercibidas. Y si profundizas aún más, aparecen chistes privados para expertos en latín, en historia antigua o en estudios bíblicos o hebraicos.

También puede encontrarse este fenómeno en algunas series de dibujos animados actuales, como Adventure Time.

Admiro mucho esta capacidad para llegar a tantos lectores a través de una misma cosa y, aunque aún muy torpemente, intento tenerla presente en todo lo que hago.

El álbum ilustrado se ha impuesto con fuerza en la literatura infantil, cada vez encontramos más libros “mudos” que demuestran que no hacen falta palabras para contar una gran historia. También son habituales los álbumes con textos pobres que no se sostienen a pesar de que estén bien ilustrados. ¿Cuál es tu opinión sobre este formato?

No tengo nada en contra de ningún formato: el álbum ilustrado es tan estupendo como cualquier otro. Pero sí creo que está encallado en fórmulas, tópicos e imaginería que están quedando obsoletas. Los encuentro casi todos iguales de aspecto y de contenido, no hay osadía por parte de autores, ilustradores ni editores. Se suelen dirigir a los niños como si fueran bebés, no les plantean desafíos sino que les ofrecen moralejas. Se ofrece a los lectores historias cerradas con finales concretos, parece que no quisiéramos que los niños piensen después de cerrar el libro, sino que asimilen un mensaje.

Como digo, el álbum ilustrado me encanta como formato; pero lo aborrezco como género.

¿Qué es lo que más te gusta dibujar?

Me gusta dibujar lo que no sé dibujar: chicas, pies, bicicletas, animales... Me gustan los retos, y estos suelen tener más que ver con cómo se dibuja. Por ejemplo, me encanta utilizar formas sencillas para construir mis ilustraciones: círculos, triángulos, curvas sinuosas... cuanto más sencillas son esas formas, mayor es el desafío y por lo tanto, más me divierto. ¿Cuánto puedo simplificar una nariz sin que deje de ser una nariz? Ese es el tipo de preguntas que me hago delante del papel y que acaban convirtiendo el acto de dibujar en una batalla entre mi cerebro y la realidad.

¿Cuáles son tus influencias?

Son muchas y muy variadas y las renuevo constantemente. Confieso que soy adicto a la información, no puedo parar de leer, de ver, de devorar todo lo que se me ponga por delante. Lo que pasa es que no sé copiar bien, lo cual me convierte en un excelente copiador, porque ni yo mismo soy capaz de reconocer en mis dibujos lo que estaba intentando imitar. Mis mayores influencias son cinematográficas, pues soy un cinéfago empedernido. Todo lo que sé de composición, de narración, de creación y presentación de personajes, lo he aprendido mirando una pantalla.

Me gusta mucho la ilustración de la mitad del siglo XX, aunque confieso que no es tanto una referencia elegida por mí, sino que las herramientas que utilizo me han llevado a ella de manera natural. Eso sí, en cada nuevo encargo procuro documentarme mucho, establecer referencias particulares para cada proyecto.

¿Por qué crees que es importante incentivar la creatividad en los niños?

La creatividad es una herramienta que se trabaja desde las disciplinas artísticas, pero que sirve para ser aplicada en todos los campos de la vida. Es útil en el trabajo, en la escuela, en la calle, en la pareja, en la familia… No se me ocurre ningún ámbito en el que no sirvan las buenas ideas. La creatividad se agudiza utilizando procesos de pensamiento divergentes y convergentes, para los cuales necesitamos no solo tener entrenados ambos hemisferios del cerebro sino también coordinados. Y es un mecanismo que se retroalimenta: cuanto mejor cordinados estén, más creativos seremos. Y cuanto más creativos seamos, mejor coordinaremos los dos lados de nuestro cerebro.

Además hay ya tantos elementos castrantes para la creatividad de los niños (y de los adultos) que merece la pena luchar en dirección contraria.

 

¿Qué libro que hayas ilustrado recuerdas con especial cariño?

No soy muy de mirar al pasado, en lugar de reflexionar sobre proyectos pasados prefiero planificar los futuros, así que suelo olvidarlos pronto. Pero sí que recuerdo especialmente ¡Ñam!, porque es un libro con mucha carga ideológica, es un cuento anarquista para niños. Pensé que nadie me lo publicaría jamás, y mira: al final le dieron un premio, se han distribuido ochenta mil ejemplares en México y cuatro años después sigo recibiendo correos y fotos de niños que me escriben para decirme que es su cuento preferido. ¡Y que les hubiera gustado un epílogo donde el monstruo devuelve a toda la gente que se ha comido! Lo que demuestra que los niños son mucho más benevolentes que yo.

Yo leo es un canto a la lectura por la lectura, sin un fin concreto más que el que cada uno decida. Un imaginario de personajes de todo tipo leyendo en cualquier situación y por cualquier razón. Sin necesidad de hacer explícitos grandes mensajes o tratar temas grandilocuentes consigues transmitir con dulzura y humor una necesidad inherentemente humana, ¿qué opinas? ¿cual es tu opinión sobre la transmisión de valores en los libros infantiles?

Los libros son un vehículo de valores, por lo que es necesario prestar atención a lo que vamos a transmitir, pero no creo que haya que esgrimirlos como herramienta moral o educativa. A mí me gustaría que los libros sirvieran para que el lector no se sienta solo en el mundo o para ayudar a los niños a comprender el mundo de los adultos, porque quien comprende tiene el poder de cambiar, destruir, renovar. O sencillamente de sobrevivir. ¿Imagináis un libro para niños sobre sexo, sobre drogas o sobre la muerte, sin necesidad de estar cargado de sentencias moralizantes? Ahora es impensable, pero han existido libros así. Lo que pasa es que hoy en día se prefiere mantener a los niños en una burbuja acorazada donde no entre nada que no sea de color de rosa, y esta costumbre está creando nuevas hornadas de adultos edulcorados, débiles y temblorosos que aceptan su destino con la cabeza gacha. Parafraseando a Gabriel Celaya, los libros son un arma cargada de futuro.

¿Por qué crees que es importante que los niños lean?

Es importante que niños y adultos lean por las mismas razones. Leer nos hace más sabios, con mejores recursos para expresarnos, nos permite seguir aprendiendo durante toda la vida, nos hace viajar y conocer sin tener que desplazarnos, la lectura abre ventanas en el tiempo a través de las cuales podemos entrar en la mente de alguien que vivió hace decenas o miles de años, sin filtros, hablándonos directamente a nosotros, tomando las riendas de nuestra mente para formar las palabras de un monólogo interior que perteneció a otra persona. Los libros son la más perfecta herramienta de comunicación humana, pues son capaces de romper barreras espaciotemporales que son de otra manera infranqueables. Son la más precisa conexión de los vivos con los muertos.

Dices en tu web que cada año te propones crear un libro enteramente tuyo, ¿nuevos proyectos a la vista?

Como siempre, ando metido en muchísimas cosas a la vez. Escribí una novela para niños que espero publicar pronto, tengo en el horno un Barco de Vapor para primeros lectores escrito e ilustrado por mí, estoy preparando un álbum ilustrado y algunas cosas más de las que aún no puedo hablar. Pero vaya, si tuviera la suerte de encontrarme un millón de dólares dejaría de trabajar y dedicaría al menos cinco o seis años a tiempo completo para desarrollar todos los proyectos que tengo pendientes.

Por último nos gustaría que nos recomendaras algunos libros infantiles que te gusten.

Voy a aprovechar esta pregunta para romper una lanza a favor de la publicación en castellano del libro-cómic Ariol, de los enormísimos Emmanuel Guibert y Marc Boutavant. ¡De lo más divertido que he leído en mucho tiempo!

Muchas gracias por tu tiempo.

 

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