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Cómo evitar la competitividad por los hijos

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Cómo evitar la competitividad por los hijos

Por Nora Rodríguez

Es necesario que como padres seáis conscientes de que todos los niños actúan según sus necesidades y preferencias, especialmente mientras descubren que tienen una identidad distinta de la de papá y mamá.

Entre los dieciocho meses y los tres años, es común que rechacen, por ejemplo, a aquel que limita la necesidad que tienen de ser autónomos. También durante esta etapa transitoria, casi todos los niños suelen estar muy pegados a sus madres y puede ser que sea el padre quien se sienta desplazado. Si el padre opta por insistir en conseguir la atención del hijo, sin duda la presión sobre la madre será difícil de sobrellevar y tarde o temprano optará por seguir los deseos del vínculo con el hijo para recuperar el equilibrio emocional. Por lo que más saludable que establecer una lucha de protagonismos por el afecto del pequeño, lo mejor es colaborar con el cuidado de otros hijos o con las tareas de la casa a fin de bajar el nivel de estrés.

Cuando la madre es sobreprotectora

Se ha comprobado que el contacto del niño con el padre es mucho más lúdico que el que establece con la madre. Cuando la madre se comporta de un modo sobreprotector y no da espacio suficiente al padre para que actúe a su modo es fácil que sean los niños quienes busquen estar más con papá. Esto no significa que el bebé lo quiera más, sino que necesita tener otro tipo de experiencias más físicas y con una menor carga emocional. Dejar que el niño tenga sus propias experiencias tanto con uno como con otro es enseñarle mediante el ejemplo a comprender la complejidad de las relaciones y, fundamentalmente, a descubrir nuevas capacidades de comunicación.

Competitividad entre padres

En general cuando se trata del primer hijo los padres compiten porque quieren darle lo mejor. Pero lo cierto es que para lograrlo no es necesario hacerlo en detrimento del otro. Para que esto no suceda es fundamental:

  • Compartir las tareas relacionadas con la atención del bebé.
  • Respetar que el niño desea la exclusividad de uno de los padres, no a la inversa.
  • No intervenir a favor ni en contra cuando uno de los padres está llamando la atención al niño, si son mayores, por algo que ha hecho mal.
  • Manifestar los desacuerdos con la pareja sin hacerlo delante de los niños y tomándose tiempo para llegar a acuerdos básicos.
  • Pensar en lo que beneficia al bebé para que crezca y se sienta seguro, más que pensar en las propias expectativas.

 

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Palabras clave de este post: neuroeducación, competitividad, padres

Nora Rodríguez

Nora Rodríguez  ·  Happy Schools Institute

Escritora, ensayista y pedagoga, así como pionera en el estudio de la violencia escolar en España y un referente mundial en innovación pedagógica. Durante más de veinte años ha impartido conferencias y formación sobre educación a profesores y directivos de diversas universidades, y a padres en organismos internacionales.

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