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Dos enfoques diferentes en la narrativa juvenil

Libros juveniles  · 

Dos enfoques diferentes en la narrativa juvenil

Por Mariona Bosch

La literatura juvenil presenta dos enfoques diferentes que queremos explorar con los ejemplos de Infinity Drake y El pingüino de Gulpiyuri.

Las propuestas de libros juveniles tienen hoy en día diferentes formas de llamar la atención de los jóvenes para reclamar su sitio como espacio de diversión, como actividad de ocio. Vemos que las propuestas que llegan de editoriales son cada vez más variadas y, mientras que persisten y parece que se afianzan algunas modas como las sagas o la fantasía, éstas conviven con nuevas fórmulas y formatos de ficción.

Recientemente un artículo periodístico mencionaba el desgaste de las sagas y la fantasía y al mismo tiempo apuntaba a que los autores y editores de juvenil se atreven a experimentar en su nicho debido a que los jóvenes lectores son más receptivos a los cambios. En general se coincide en que la generación que hoy en día lee literatura juvenil es una generación inmersa en una cultura audiovisual, éste es probablemente el motivo por el que la ficción actual debe cuidar más el formato de su obras, para hacerlo original, ágil y estimulante de una manera natural para unos chicos y chicas que en su día a día reciben estímulos de todas partes. A esto hay que sumar que las historias que se cuentan en estos nuevos formatos deben ser igualmente buenas, ya que se trata de un público exigente que pide una ficción de primera calidad para retener esa atención que se ha captado previamente con el esfuerzo de crear un formato novedoso.

infInfinity Drake: los hijos de Scarlatti representa el enfoque de la literatura juvenil con una forma de narrar clásica y una historia de fantasía científica enmarcada en una saga. Contiene varios de los elementos principales que durante los últimos años han triunfado en la narrativa juvenil; el componente de saga que funciona muy bien porque genera apego hacia unos personajes que aparecen en cada nueva entrega, el componente de la fantasía que nos traslada a mundos donde las acciones extraordinarias forman parte de la vida cotidiana de los protagonistas  y también el componente científico que casi siempre da pie a lanzar la mirada hacia el futuro y a imaginar peligros inquietantes y nuevas posibilidades tecnológicas que construyen un contexto atractivo para la historia.

Por su parte, El pingüino en Gulpiyuri se presenta como una novela juvenil pingposmoderna que quiere darle la vuelta al modelo de literatura tradicional mediante la mezcla de géneros y la multiplicación de voces narrativas. En este contexto el lector debe “co-crear” la historia, cosa que impulsa la creatividad del lector y le hace desarrollar nuevas capacidades relacionadas con la comprensión lectora y el desarrollo de historias narrativas. Esta forma de interactividad también la encontramos en el videojuego, pasatiempo estrella de esta generación de jóvenes.

Este libro juega con el lenguaje como un fin en sí mismo, no solo como una herramienta para explicar una historia. Es por eso que en sus páginas nos encontramos juegos de palabras, referencias a textos clásicos y variedad de tipografías que permiten que haya diversos niveles de lectura, uno más textual, otro gráfico; las grafías explican también otra historia. Puede ser una lectura estimulante para los jóvenes que se atrevan con nuevas propuestas, un libro con un final abierto que invita a interpretar, a llenar espacios de significados y a jugar con el lenguaje y a experimentar con el rol de lector.

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Palabras clave de este post: libro juvenil, fantasía, experimentación

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