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El dragón que quería amigos

La hora del cuento  · 

El dragón que quería amigos

Por Sarah Amanda

Había una vez dos preciosos reinos. Uno era dorado como el día, con casas amarillas y suelos naranjas y el otro era azul como la noche, con casas blancas y suelos azules. Ambos reinos tenían princesa, una era Sol, de pelo y piel dorada, y la otra era Luna, de pelo negro y piel blanca como la leche.

Las dos eran muy buenas amigas y se querían mucho, siempre salían a jugar con sus mascotas:

-¿Cómo se llama tu perro, Sol?- dijo un día Luna.
-Se llama amanecer, ¿y el tuyo?- dijo Sol.
-El mío se llama atardecer- dijo Luna.

Un día, cuando Luna se dirigía al reino de Sol se dio cuenta de que estaba más oscuro de lo normal, estaba como nublado.

-¡Cráteres y estrellas!, ¿Qué pasa aquí?- pensó Luna

Cuando se adentró en el reino escuchó como la gente decía:

-¡Qué desgracia, se han llevado a la princesa!

Al oír eso Sol se puso muy triste, pues ella quería mucho a Luna y no se imaginaba una vida sin ella, así que cogió a su caballo Trueno y corrió a buscar a su amiga. Se adentró en un bosque y vio una luz dorada entre los árboles:

-¡Es Sol!- pensó Luna.

Se dirigió hacia la luz y empuñando su espada se preparó para atacar a lo que se hubiera llevado a su amiga. Cuál fue su sorpresa cuando vio un gran dragón de color gris y ojos negros llorando:

-¡No me hagas daño por favor!- dijo el dragón.

Entonces Sol se fue hacia Luna, abrazándola y dijo:

-¡Has venido a por mí!
-Por supuesto, te quiero mucho- dijo Luna.
-Pero no puedes hacer daño a este gran animal, pues es totalmente inofensivo- dijo Sol

Entonces Sol se acercó al dragón, lo acarició y dijo:

-Cuéntale tu historia, pequeño gran amigo.

Entonces el dragón encendió un fuego y se sentó triste:

-Me llamo Eclipse- dijo- Y no tengo amigos, cada vez que me acerco a alguien huye y entonces decidí llevarme a Sol porque pensé que así jugaría conmigo.
-¡Oh! Yo no hubiese huido de ti- dijo Sol
-¡Yo tampoco!- dijo Luna- pero si te llevas así a alguien podemos pensar que quieres hacerle daño…
-¿Yo?, ¡Jamás haría daño a nadie!, Lo siento mucho- dijo el dragón Eclipse- ¿podréis perdonarme?
-¡Claro que sí!- dijeron las princesas.

Y decidieron jugar mucho tiempo con su nuevo amigo, que las llevo a conocer su casa, un reino habitado por millones de preciosos dragones: grandes, pequeños, con colas largas, con colas cortas… Incluso había dragones que en vez de fuego escupían estrellas o nubes que se ponían a llover, ¡había uno que escupía nieve! Era precioso. Y así fue como Eclipse dejó a Sol en su reino, que se volvía a llenar de luz y decidió ir de visita de vez en cuando para jugar con las princesas.

Sol y Luna sabían que el dragón estaba aquí porque el cielo se ponía gris y cada vez que lo veían así  saltaban de alegría por jugar con su nuevo amigo. Y así, los tres nuevos amigos, fueron felices para siempre.

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Palabras clave de este post: la hora del cuento, cuentos infantiles, cuentos de dragones

Sarah Amanda  ·  Zapatillas de colores

Soy educadora, bueno, voy a empezar a serlo en breve y con ello he abierto un blog sobre educación y donde iré subiendo los diferentes trabajos que haga etc.

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Estrella

Me parecio un excelente historia pues incluso por medio de estecuento se les puede explicar a los niños el por que de los eclipces de una manera introductoria