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El experimento La ola

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El experimento La ola

Situación: el Holocausto. Personajes: la sociedad bienestante de la Europa de mediados del siglo XX. Cuestión: ¿qué partido tomamos? Thomas Bernhard y Ron Jones nos lo cuentan con crudeza, eso sí.

Hay un criminal dentro de cada uno, solo hay que convocarlo para que salga.

Esta es la brutal sentencia que Thomas Bernhard (Heerlen 1931 – Gmunden 1989) pone en boca de uno de sus personajes teatrales. El escritor austríaco es, entre muchas otras cosas, un gran crítico de la condición humana, capaz de generar fenómenos de una crueldad tal que halla en el nazismo su punto más esplendoroso.

leniTodos llevamos un pequeño nazi dentro que, si lo dejamos libre, es capaz de cometer -y de dejar cometer, lo que es igualmente censurable- las atrocidades más terribles que la tecnología que tengamos al alcance nos permita. Eso es lo que nos dice Bernhard.

Existen dos tópicos sobre el tanto por ciento de la sociedad que era partidaria del nacionalsocialismo en la Alemania y alrededores de mediados del siglo XX: el primero nos dice que, prácticamente, la totalidad de la sociedad europea aria tomó partido en favor de los postulados defendidos por Adolf Hitler; el segundo, que solamente un porcentaje muy bajo de la población era verdaderamente fascista. Sin embargo, ¿es necesario averiguar cuánta gente era fiel seguidora del nazismo?

Deberíamos ser capaces, como seres humanos con conciencia, de relativizar estos porcentajes y detectar la necesidad de adhesión a un régimen del conjunto de la población para sobrevivir sin problemas: que Leni Riefenstahl grabara las olimpiadas de Berlín en 1936 no debe implicar que fuera partidaria de la ideología fascista así como que el partido gobernante se agenciara de las partituras wagnerianas no debe deducir el antisemitismo del compositor.

Lo que sí es digno de reflexionar y, por supuesto, cuestionar es la adhesión del hombre al silencio. ¿Cómo puede el ser humano restar en silencio ante semejante totalitarismo? Esa es la cuestión que un profesor de instituto, Ron Jones, trató de discutir con sus alumnos y que lo llevó a plantear un experimento sociológico que acabaría llamándose La ola; un ejercicio de autoridad pensado para corroborar la sentencia bernhardiana: todos llevamos un criminal en nuestro interior. Y justamente, por esta faceta cruel inherente a la condición humana, todos somos capaces de comprender a los nazis y por eso, el Holocausto, sigue siendo un fenómeno repetible.

El experimento de Jones demostró que todos tenemos una faceta autoritaria -y totalitaria- en nuestro interior y que, con el apoyo adecuado, es capaz de obrar como cualquier dictador. En todas las obras generadas a raíz de este experimento, los autores llegan a la misma conclusión: el fascismo es un problema colectivo porque forma parte de un sentimiento interno de los hombres como lo es también la necesidad de negar (silenciar) los hechos ocurridos y las emociones vividas ante las atrocidades de las que, voluntaria o involuntariamente, somos partícipes porque todos somos responsables de nuestras acciones.

ola

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Palabras clave de este post: Thomas Bernhard, Ron Jones, nazismo, fascismo, Holocausto, criminal

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