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El loro Lolo no puede hablar

La hora del cuento  · 

El loro Lolo no puede hablar

Por Lidia Mínguez Pintado

Este es un cuento fonológico para trabajar el fonema /l/ al tiempo que se tratan valores tan importantes en los más pequeños como la bondad, el buen hacer, la responsabilidad, la empatía, paciencia, tolerancia, la segunda oportunidad…un sinfín de valores que harán que los más pequeños disfruten con la lectura al tiempo que trabajan un fonema que cuesta manejar a algunos/as niños/as.

El loro Lolo no puede más, lleva dos largos años viviendo en la pajarería del señor Celestino. Celestino es un hombre larguirucho, listo y muy amable. Lolo es un loro que no puede hablar y por ello nadie le quiere. Todas las personas que van a la pajarería de Celestino, saben que no puede hablar y no quieren llevarse al loro Lolo a casa.

El señor Celestino está cansado de que nadie se lo lleve y decide vender al loro a otra pajarería, ya no puede perder más dinero con él, solo come, duerme y se mueve por los alambres de la amplia jaula.

-¡Qué desesperación!, decía el señor Celestino.

Melisa y Lorenzo son un matrimonio alegre, tienen su peluquería justo al lado de Celestino; todos los días ven a Lolo por el cristal, y hay veces que Melisa entra en la pajarería para recortarle algunas plumitas. Lorenzo descubre que Lolo va a desaparecer de la pajarería porque Celestino no quiere que Lolo continúe allí. Sabe que no habla porque nadie le ha enseñado, y decide ir a la pajarería y comprar a Lolo. Celestino se lo envuelve con un gran lazo de color lila, y se lo entrega.

Melisa y Lorenzo corren con el loro Lolo a casa y se lo enseñan a Liliana y Lidia, sus dos hijas. Las dos hermanas se vuelven locas al ver al loro Lolo y deciden sacarle de la jaula y enseñarle a hablar.

El loro Lolo está muy contento; es la primera vez que puede volar con sus amplias alas, y vuela por el jardín de la familia de Lorenzo muy alegre. En pocos días el loro Lolo aprende a hablar y a cantar. Todas las mañanas, canta:

-¡Lalalá, lalalí, lalalá, lalalééééé!- y despierta a toda la casa.

El loro Lolo, por fin está tranquilo y es feliz. Sabe hablar y juega con Liliana y Lidia a los peluqueros con los rulos, la laca y los peines de Lorenzo y Melisa.

-¡Qué alivio, ya nadie me molesta y estoy tranquilo!, dice Lolo cuando está con ellas.

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Lidia Mínguez Pintado

Graduada en Magisterio de Educación Primaria con mención en Lengua y Literatura españolas. La lectura es un arte y hay que hacer que el lector crezca: “para leer hay que aprender y para aprender hay que leer”.

Comentar post

Soledad G.

Me ha gustado mucho el cuento, es súper aplicable en el aula. Gracias por compartirlo :)

mamasoltera

¡Que bonito! Como siempre, instructivo y sencillo para los niños.

Becca

¡Me encanta! Que bien escribes, y que bonita historia!! :)