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El niño de la luz

La hora del cuento  · 

El niño de la luz

Por José María de Arquer

Un cuento infantil para conmemorar el Año Internacional de la Luz 2015: Edison VS Tesla.

Un niño que estaba a punto de acostarse extendió sus manos para coger las de sus padres, cuando le daban las buenas noches. Sonrió al contacto de su calor y les dijo:

–Hoy en el cole hemos hablado de cosas muy chulas sobre la luz y la electricidad.

Su madre le removió el pelo; al pequeño le encantó, era muy juguetón.

–¿De verdad? Seguro que has aprendido muchísimo, entonces.

–¡Por supuesto! Hemos estudiado a dos inventores impresionantes, un tal Edison y otro llamado Tesla.

Sonaban los nombres porque recientemente los habían nombrado en televisión, a cuento del Año Internacional de la Luz 2015.

–¿No son los que inventaron la electricidad y la bombilla?–aventuró el padre.

–El de la bombilla –la primera que realmente funcionó, claro– fue Edison. Inventó una en el siglo XIX que iluminó un parque durante 48 horas. Claro que luego Tesla, que trabajó con él, inventó otra que dio 20 veces más de luz.

–¡Caray! Entonces fueron amigos.

El niño negó con la cabeza.

–¡Qué va! Se pasaron media vida enfadados.

Como hacía un poco de frío, su madre acercó la estufita a la cama. Aprovechó para apagar su reproductor de música, aún en marcha sobre la mesita de noche. Aquí había, además, una pequeña lámpara que prácticamente nunca se encendía, pero decoraba la habitación.

–¿Y eso? –preguntó.

–Si no he entendido mal –prosiguió el pequeño, estirado en la cama–, pelearon tratando de demostrar que sus inventos eran mejores que los del otro. Edison trabajaba la corriente continua y Tesla la corriente alterna, que es la que ganó al final, porque podía llevar la electricidad hasta grandísimas distancias.

–Entonces los dos fueron grandes genios.

–Sí. ¿Sabéis qué utilizó Edison para iluminar su primera bombilla?

Ellos negaron con la cabeza. Sabían que las bombillas antiguas se iluminan haciendo pasar la electricidad por un hilo conductor, que al calentarse produce luz. Aunque ahora usamos las de bajo consumo y el funcionamiento es diferente.

Su hijo se sentó y movió las manos por la sábana que lo recubría, palpándola con interés. Movió sus dedos despacio por los bordes y los repasó con mucha suavidad.

–¿Qué buscas? –preguntó su madre. Instintivamente, sus ojos se detuvieron sobre un bastón blanco apoyado en la mesita de noche–. ¿Puedo ayudarte?

–No es necesario, mamá, puedo hacerlo solo.

El pequeño detuvo sus dedos cuando localizó un hilillo suelto en una esquina. Entonces, lo arrancó de un tirón.

–Espero no haber hecho ningún destrozo –bromeó–. Bueno, ¡pues lo hizo con algo como esto!

–¿Con el hilo de una sábana? –quiso entender su padre, atónito.

–No, no. ¡Con un hilo de algodón! Primero lo carbonizó, luego lo metió en una bombilla, la cerró después de sacar todo el aire y entonces le hizo pasar la corriente. ¡Se pasó 40 horas mirando su bombilla encendida!

–¡Ostras! No tenía ni idea –confesó el otro.

El pequeño buscó la mano de su madre y dejó caer el hilo sobre la palma.

–Tíralo tú, mamá. Es demasiado ligero para que yo lo acierte dentro de la papelera.

Luego se arropó entre las sábanas, cerca del calor de la estufita.

–¿Cómo serán de bonitas las cosas, con tanta luz? –se preguntó, y apretó los labios.

Su madre acarició su carita. Los ojos de su hijo solían estar medio cerrados.

–¡Preciosas! –respondió–. Todo es precioso con tanta luz. Esos señores hicieron un invento magnífico, seguro. Pero papá y yo te inventamos a ti…

El niño siguió hablando:

–Hoy he aprendido que Edison y Tesla pusieron color a la oscuridad. Pero yo quisiera “ver” algún día, mamá. Quisiera veros a vosotros y también el color de mi habitación.

Su madre se levantó.

–Se usa un invento para crear otro –dijo–. No hace mucho que hablamos del ojo biónico. ¿Recuerdas? Un señor ciego como tú pudo ver la cara de su mujer.

–¡Estaría contento! –exclamó el pequeño–. Algún día, yo os veré a vosotros.

–Pero nos veas o no –resolvió su madre, besándolo antes de apagar la luz de la habitación–, siempre estamos contigo. Y aunque todo se apagara, tú seguirías siendo la verdadera luz de nuestra vida.

Dibujo de Marían Seguí, Corazón de luz – Año Internacional de la Luz 2015

 

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ángeles Bodi

Es muy bonito y tierno, eres un crack jose maría