Blog by Boolino

Mucho más que cuentos infantiles

Boolino es más que una web de cuentos infantiles y novela juvenil. Encuentra en nuestro blog consejos de lectura.

Entrevista a Àngel Burgas (autor) e Ignasi Blanch (ilustrador)

Entrevistas  · 

Entrevista a Àngel Burgas (autor) e Ignasi Blanch (ilustrador)


"Autor-ilustrador, el tándem perfecto"

Aprovechando la gran oportunidad de entrevistar conjuntamente a un escritor y a un ilustrador reconocidos, os planteamos algunas cuestiones, y vosotros mismos decidís si las contestáis todas los dos, o uno u otro:

¿Cómo os definís profesionalmente? ¿Y como personas?

Àngel Burgas: Me siento un escritor de ficción. Un creador que ha elegido la literatura como medio de expresión y que hace su trabajo lo mejor que sabe. Como persona soy un tipo tranquilo, observador, bastante fantasioso, responsable y muy seguro de mí mismo en algunos ámbitos y más bien poco en otros.

Ignasi Blanch: Me considero un ilustrador sincero, que ama su trabajo y dedica mucha parte del tiempo a dibujar. Soy muy inquieto, activo y siempre llevo más de un proyecto a la vez. Me siento muy cuidadoso con la profesión y creo que soy una persona que encontró su oficio.

 

¿A quién le debéis vuestro amor por las ilustraciones y los libros?

ÀB: Yo digo a menudo que mi familia tuvo mucho que ver con mi personalidad creativa. Mi padre tenía (y conservamos) una biblioteca muy bien surtida y en ella descubrí mi pasión por leer. Mi madre era profesora de danza clásica. La parte más teatral y representativa se la debo a ella en parte. Hubo, claro está, personas claves en mi adolescencia: profesores de arte, de literatura y de teatro.

IB: Sin duda mis padres me dieron su soporte desde muy pequeño  y me ayudaron siempre. Ellos creyeron en aquel niño que hacía garabatos en un hule de color rojo que teníamos en la mesa camilla del comedor, en las libretas de sus hermanos y en la pared de su habitación. El dibujo era la actividad que más me ilusionaba y lo hacía a todas horas.

¿Cuáles fueron vuestros primeros pasos como lectores? ¿Qué lecturas fueron más decisivas en vuestra infancia?

AB: En la biblioteca de mi padre descubrí novelas y autores. Es más importante de lo que parece saber que Faulkner, Céline o Hemingway existen aunque sólo tengas diez años y todavía no puedas leerlos. Pero ahí estaban esos nombres, relumbrando desde las estanterías. Recuerdo especialmente las primeras lecturas de adulto que hice siendo todavía un niño (un niño un poco grande) como Vázquez Montalbán o García Márquez. Cómo muchos niños de la época, leíamos versiones de clásicos de la colección Bruguera (versión ilustrada + versión texto).

IB: Yo vivía ilusionado por los libros infantiles que llegaban a la librería de mi ciudad en el sur de Catalunya. Compraba algunos cómics Marvel, cuentos con dibujos de la Pilarín Bayés y muchos cómics, Joyas literarias juveniles de la editorial Bruguera. Recuerdo muy especialmente dos libros que teníamos en casa, de la editorial Labor editados en el año 1959. Eran dos volúmenes con los cuentos completos de Perrault y de H. C. Andersen. Todo este universo me hacía creer en un futuro posible donde yo también llenaría de dibujos los libros de muchos niños lectores de mi país.

¿Y cuáles fueron vuestros primeros pasos como escritor o ilustrador? ¿Cómo decides o te das cuenta de que quieres escribir o poner imagen a textos?

AB: Mi caso es curioso, ¡compaginé la escritura con la pintura hasta los 27 años! Y, si en la adolescencia fui más escritor/lector que creador plástico, de los 18 a los 27 fue al revés. Llegó el momento en que decidí que lo que quería contar necesitaba más de las palabras que de las formas o colores. Siempre me habían dicho que mi pintura era muy narrativa, y creo que se trató simplemente de explorar el otro medio, el literario, y aceptar que encajaba mejor con lo que quería expresar.

IB: Dibujaba siempre mientras seguía avanzando en mis estudios hasta que entré a la Universidad de Barcelona para estudiar Bellas artes. Después me desplacé a Berlín, donde viví durante cuatro años haciendo técnicas de grabado, litografía y especializándome en técnicas de impresión. Al regresar de Alemania, decidí que quería seguir dibujando y que la ilustración fuese mi profesión. En Barcelona intenté presentar mis primeras ilustraciones para entrar en el sector editorial y lo conseguí, poco a poco…

El siguiente paso lógico, debería ser conseguir un proyecto que te permita llegar a un editor.

¿Fue una tarea fácil o una aventura? ¿Cómo se consigue llegar a ser un autor o ilustrador reconocido por los editores?

AB: Mi experiencia fue a través de un premio literario. No lo gané, quedé finalista, pero el editor quiso conocerme. La aventura fue llegar hasta ese momento en el que decidí que eso que acababa de escribir podía ser leído por otros. Me costó, y por el camino quedaron muchas probaturas en forma de novela o de relato que vivirán para siempre en el cajón de lo no publicable. Pero llega el día (y el texto) en el que ves un algo especial; un “eso ya sí”, un “ya no me da vergüenza que alguien lo lea sino todo lo contrario: quiero que lo lean”. El secreto para mantenerse no es más que la constancia en el trabajo; el decidir que con un primer libro publicado no hay suficiente y que ya estás metido de lleno en el segundo, y así hasta hoy. Creo en mi trabajo y en mis historias.

IB: Creo que mi generación fuimos un grupo de gente que crecíamos mientras íbamos publicando poco a poco. Primero fueron libros de texto, cuadernos de verano y algún libro infantil ilustrado a color y editado en rústica. Poco a poco apareció un libro en cartoné, después otro y gracias a un par de premios y un trabajo constante, las editoriales empezaron a tenerme en cuenta.

Hay que saber cuál es tu mensaje y tu propuesta en un mundo llenísimo de imágenes. Se trata de ser sincero y trabajar desde el conocimiento y también de una manera intensa.

¿Cómo es vuestro proceso creativo individual? ¿Cómo se consigue crear las imágenes para un texto, crear nuevos personajes, escribir nuevas historias? ¿Qué se necesita para poder plasmar en un texto esas ideas?

AB: Mi proceso creativo se basa en un sistema que yo llamo de emparejamiento de imágenes. Algo así como si se tratara de armar un rompecabezas a base de piezas desconectadas que, por lo que sea, dan vueltas en mi cabeza. Esas piezas suelen ser imágenes (aunque también cosas que leo, que me cuentan, que oigo y me impresionan). Una historia es digna de ser contada cuando esas imágenes desconexas han encontrado razón de ser conjuntamente. Cuando encuentro una explicación que me las une, que me las relaciona.

IB: En cada nuevo proyecto intento conciliar la técnica con el contenido. Me interesa el análisis del trazo y la libertad de resolución de éste en todos y cada uno de mis gestos al crear las ilustraciones. Procuro  mantener el trazo fresco de los primeros bocetos en el resultado final.

Para mí es muy importante leer y empaparse del texto, buscar documentación y realizar muchos bocetos.

Me gusta recordar mi infancia, los momentos de soledad y los silencios.

¿Cómo describís el tándem que hacéis en vuestros proyectos comunes? ¿Quién asume qué parte en el proceso de creación de un nuevo proyecto? ¿Qué va primero, el texto, la ilustración o es un idea conjunta?, vamos, ¿quién manda? Por decirlo de alguna manera…

AB: Cuando trabajamos en tándem es imprescindible:

a) estar juntos físicamente (solemos utilizar el estudio de Ignasi),

b) que yo pueda aportar mis conocimientos y experiencias como creador plástico e historia del arte, y

c) que Ignasi decida en cuantas fases (en cuantas páginas) va a subdividir la narración.

Creo que nadie manda, pero sí que ambos opinamos, no en beneficio propio, sino en beneficio del álbum.

IB: Es importante que ambos trabajemos y pensemos en el resultado final para beneficiar al libro, tal como Àngel explica.

Ambos mantenéis vínculos con la docencia, ¿acaso el amor por los libros (escritor o ilustrador, tenéis un punto de encuentro en el libro) es algo contagioso y que hace que se necesite transmitirlo a las generaciones que nos siguen? ¿o los motivos son otros?

AB: Yo no soy profesor de lengua o literatura sino de plástica y dibujo técnico. La verdad es que me siento mucho más responsable del proceso lector de los chavales cuando les visito como escritor que cuando estoy en clase hablando de tangencias o diédrico. En la escuela donde trabajo me ven como escritor más los compañeros que los estudiantes, para los cuales soy "Àngel, el de dibujo". Saben que escribo; leen más de un libro mío durante su itinerario escolar; insisto mucho en lo importante y fascinante que es leer; pero aun así, y es natural, soy el de dibujo.

IB: Creo que sí siento la necesidad de promocionar el valor del libro a través de las ilustraciones. Cuando Àngel y yo presentamos un libro o participamos los dos en charlas, me gusta dibujar en directo mientras Àngel está leyendo una de las historias de alguno de nuestros libros infantiles. Es un momento mágico y el público vive estos trazos en directo como algo mágico. Me gusta mucho compartir estas presentaciones con Àngel, autor e ilustrador conjuntamente.

En boolino creemos en el fomento de la lectura infantil. Estamos convencidos de que tenemos que conseguir que los niños y las niñas lean más para que se diviertan y, además, cuando sean adolescentes y adultos sigan haciéndolo y desarrollen más sus capacidades cognitivas. ¿Qué les recomendáis a los padres que quieren que sus hijos sean buenos lectores?

AB: Lo fundamental es que les vean leer. Que ellos mismos, los padres, tengan sus libros, y que los cojan, y que se sienten a leer, y que hablen de libros con sus amistades. Si esto se produce, entonces puede desarrollar el papel de mediador. Los padres le recomendaran lecturas y autores, le llevaran al cine o a ver exposiciones y museos. Les podrán decir que el mundo de la ficción es tan importante y vital como el real y pragmático que pisan día a día.

IB: Además ahora hay la posibilidad de visitar librerías especializadas con libros de muchos países y pensados para una diversidad muy amplia de lectores. Los padres tienen un acceso directo a una formación real, gracias al soporte y ayuda de algunos libreros que aman su profesión y conocen profundamente que está sucediendo en la Literatura Infantil y Juvenil.

¿Y qué les diríais a los padres que no están preocupados por si sus hijos leen o no y están más tranquilos mientras les dejan ver la televisión o jugando con las consolas?

AB: No me gusta dar consejos. Si actúan de esa manera debe ser por alguna causa. Me temo que la fundamental es que ellos tampoco leen ni le ven demasiadas virtudes al hecho de hacerlo. Cuesta transmitir algo en lo que tú mismo no crees… Pienso sinceramente que se pierden (y permiten que sus hijos se pierdan también) un placer y una riqueza que suele ofrecer muchas herramientas para entender el mundo en el que vivimos. A mí me parece muy bien que vean televisión y jueguen un rato con las consolas y las wii, pero me parecen generosos los padres que les estimulan a buscar entretenimiento en otros formatos mucho más ricos intelectualmente.

IB: Dibujar es, ante todo, un modo de mirar y entender la realidad. Creo que un buen estímulo sería potenciando en los hijos las capacidades creativas, dibujando con ellos, recortando papeles, pintando hojas de formato grande…

¿Crees que despertar la conciencia crítica y divertir es conciliable cuando hablamos de literatura infantil y juvenil?

AB: No sólo conciliable, sino que me parece imprescindible. Las dos facultades deberían ir siempre de la mano en la Literatura Infantil y Juvenil, y no siempre sucede. A mí no me gusta el concepto “libro” así, en genérico. “Ha escrito un libro” “Le ha regalado un libro”. ¿Un libro de qué? ¿Una reunión de palabras vacías impresas y religadas? Yo prefiero el concepto de literatura. La literatura (los buenos libros literarios) son artefactos de conocimiento y entretenimiento a la vez. Exactamente lo mismo sucede con las imágenes, con los álbumes, con las películas. “El niño me lee mucho”, me puede decir alguien. Sí, ok señora, todo el día está leyendo, pero ¿qué lee? ¿Para qué le sirve todo eso que lee? ¿Sabe usted quien se lo ha recomendado o los motivos que tiene para leerlos?

En un mundo en que la tecnología está avanzando a una velocidad de vértigo, ¿cómo os imagináis el mundo del libro en unos años? ¿Y el de los libros infantiles para pre-lectores y primeros lectores?

AB: Me parece que los formatos convivirán durante mucho tiempo. Tampoco pondría el mano en el fuego si me hicieran reconocer que el libro papel subsistirá siempre. No lo sé. Todo va tan deprisa… Pero, como decía antes, la literatura es el contenido, no el continente. Lo comento siempre a los chicos lectores con los que me reúno. Si yo no escribiera ni creara esa historia, ¿el objeto libro existiría? Pues sí, claro. Se llamaría libreta y tendría un montón de páginas en blanco. ¿Que las nuevas generaciones se acostumbraran a leer sólo en pantalla? Puede ser. Eso, de entrada, no es dramático. Lo sería si en la pantalla sólo hubiera letras, que no hubiera ni historia ni emoción ni conocimiento.

IB: creo también que van a convivir los dos formatos. De hecho están apareciendo pequeñas editoriales con libros impresos con técnicas tradicionales de impresión, xilografía, linóleum, serigrafía, litografía… Son libros encuadernados a mano y que están concebidos en su totalidad como un objeto de calidad y con un contenido, texto e imagen, a veces muy arriesgado y para un lector exigente y con un nivel elevado de formación.

Y para acabar, y abusando de la oportunidad brindada, nos atrevemos a pediros que nos recomendéis algunos libros para conseguir despertar en nuestros pequeños el amor por la lectura.

AB: Yo siempre recomiendo cuentos clásicos. Un libro que ha sobrevivido doscientos años y que no te cae de las manos cuando lo lees, tiene que ser bueno. Ha superado generaciones, cambios políticos, desastres, modas… En los clásicos está el espíritu de la literatura, lo que los escritores intentamos poner en nuestras historias. Los cuentos clásicos son de donde venimos y lo que hemos aprendido y dejamos en nuestras obras. De entre ellos, Stevenson y Verne del XIX; Dahl, Ende del XX.

IB: Yo voy a recomendar el formato álbum ilustrado que me parecen indispensables en una buena biblioteca. Creo que un álbum ilustrado de Roberto Innocenti, como Rosa Blanca  o La historia de Erika deben estar presentes. También cualquiera que esté ilustrado por Quentin Blacke y si es de Rohald Dahl, mucho mejor. Y por supuesto Donde viven los monstruos de M. Sendak y La reina de los colores de Jutta Bauer. Alguno de ilustradores jóvenes y muy actuales como Olivier Tallec,  Anne Herbauts o Lisbeth Zwerger.

Muchísimas gracias por vuestro tiempo y atención, y desde boolino os ofrecemos un espacio para compartir inquietudes y conocimientos con nuestros seguidores cuando queráis.

Àngel Burgas (Figueres 1965)

Nace en Figueres y pasa sus primeros 18 años entre la capital de l’Empordà y Roses, una población vecina y con mar que a menudo aparece en sus textos (MAX, Les vacances d’un senyor de Malmö, Show, L’habitació d’en Beckwitt,...). Su padre, Vicenç Burgas (Sant Feliu de Guíxols 1930 –Figueres 1992) era telegrafista, periodista y poeta, y su madre, Carme Trèmols, profesora de danza. Es el mayor de cinco hermanos y de joven se siente atraído por la lectura, el arte y el teatro. En Figueres se inicia en esos tres ámbitos: lee un montón de libros y escribe poesía y narraciones; participa en exposiciones de pintura y es alumno de Josep Ministral, al que sustituye, años después, como profesor de un taller de artes plásticas para chavales. Así mismo, forma su grupo de teatro, Tarima de Joc, con el que estrenará "Tartan dels micos", de Terenci Moix y después "L’Eixarranca", sobre una idea propia. 

Estudia Bellas Artes en la Universitat de Barcelona (1983-1988) ciudad en la que residirá desde entonces. Vive dos años en Berlín, Alemania, de 1988 a 1990, donde es admitido como alumno invitado en la Höchschule der Kunste (Escuela superior de arte) en la clase de K.H Hödicke. Berlín es otro espacio que aparece habitualmente en sus obras (Adéu, La fi d’Europa) y pauta fundamental en su desarrollo personal y creativo. De regreso a Barcelona, abandona progresivamente la plástica para centrarse y apostar por la literatura. Publica por primera vez en Proa un conjunto de relatos Show (1999) y trabaja de profesor de Educación visual y plástica y dibujo técnico en diferentes escuelas de la ciudad.

Àngel Burgas alterna la literatura para adultos y para jóvenes. Actualmente pertenece al consejo de redacción de la revista Faristol y compagina la escritura con la enseñanza

Ignasi Blanch

De pequeño me pasaba el día haciendo garabatos. Recuerdo un hule rojo que teníamos en la mesa-camilla del comedor de mi casa. Lo rayé por todas partes. Me imaginaba un circo, animales de la selva y también un tren, carreteras y puentes. Dibujaba siempre en los cuadernos de mis hermanos, en los márgenes de los libros de la escuela, en la pared de mi habitación… Continué dibujando mientras avanzaba en los estudios, hasta que conseguí entrar en la Universidad de Barcelona para estudiar Bellas Artes. Después me desplacé a Berlín, donde viví casi cuatro años haciendo grabado, litografía y especializándome en técnicas de impresión.

En Berlín aprendí mi profesión y adquirí un método de trabajo disciplinado y entusiasta. La estancia en Berlín me abrió la mente y también algunas puertas. No he desatendido nunca mi relación con Alemania y vuelvo a menudo. Allí he conocido a buenos ilustradores y he hecho amigos que me han enseñado a disfrutar de este trabajo y a seguir aprendiendo con ilusión como Gabriele Saure, Michael Schönke, Jutta Bauer, Julien Press...

Ahora vivo en Barcelona. Trabajo como dibujante y soy profesor de ilustración para jóvenes que quieren profesionalizarse en la “Escola de la Dona-Espai F. Bonnemaison” de la Diputación de Barcelona. He ilustrado álbumes, cuentos, libros de texto, revistas y publicidad. Tambien organizo exposiciones temáticas sobre literatura infantil y ilustración para instituciones y bibliotecas, como en el Salón del libro de Saarbrücken (Alemania), el Ayuntamiento de Sarrià en Barcelona, el salón del libro de Mollerussa, entre otras.

Antes de iniciar un proyecto hago muchos bocetos. Dibujo lo que me transmite el texto. A veces, las personas que veo por la calle me sugieren personajes; también son fuente de inspiración situaciones que he vivido y que a menudo recuerdo. Lleno hojas y hojas de papel con personajes simpáticos, y otros que dan miedo, igual que hacía cuando garabateaba el hule.

Tengo un estudio nuevo, lleno de lápices, papeles y muchos libros de pintores y artistas que considero referentes, entre otros El Bosco, Bellini, Egon Schiele, E. L. Kirchner, Goya, Watteau, Bruegel el Viejo, William Kentridge, Gilbert and George, Sophie Calle, Pina Bausch y ilustradores, Iku Dekune, Jutta Bauer, Lisbeth Zwerger, Carl Cneut, R. Innocenti, Sempé, Anne Herbauts, Klaus Heidelbach, Olivier Tallec, Elena Odriozola, Javier Serrano...

En el estudio disfruto de tranquilidad, de la música de mis autores e intérpretes preferidos, Natalie Merchant, Joan Baez, The Housmartins, Belle and Sebastian, Jane Birkin, Rodrigo Leâo, Jack Johnson, Olivia Newton John, Joni Mitchell, M. del Mar Bonet, Lluís LLach, Javier Álvarez, Ana Belen, y de los clásicos, Pau Casals, Bach, Vivaldi, Mozart, Chopin, y Schubert.

También disfruto de la visita y de las conversaciones con mis amigos.

Todavía recuerdo aquella mesa con el hule rojo que quizás algún día saldrá de un cajón y me explicará el secreto de la dedicación y el amor que siento por mi trabajo.

También te puede interesar:

Palabras clave de este post: libros infantiles, lectura infantil, fomento de la lectura infantil, literatura infantil y juvenil, cuentos clásicos, álbum ilustrado

Comentar post