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La Hora del Cuento: Hombre precavido vale por dos

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La Hora del Cuento: Hombre precavido vale por dos

Hoy en nuestra Hora del Cuento seguimos descubriendo el refranero español de mano de José María de Arquer y las ilustraciones de Marián Seguí. Es el turno de Hombre precavido vale por dos, ¿conoces el refrán?

Hombre precavido vale por dos, de José María de Arquer, ilustrado por Marían Seguí.

Si quieres aparecer en nuestra Hora del Cuento envíanos tu cuento a info@boolino.com.

Hoy María y Carlos van a ir a la playa. Mientras que Carlos alborota por la habitación, María prepara sus cosas.

- ¡Llévate los zapatos para caminar dentro del agua! – le recuerda María a su hermano -.

Sabe que hay erizos escondidos en las piedras y no quiere pisarlos.

- ¡Llevar la mochila es un rollo! – le dice Carlos. Quiere ir cómodo y no llevar ningún peso -.

En la playa, María tiende su toalla y se pone crema solar por todo el cuerpo. Mientras tanto, Carlos corre al agua.

- ¡Espera, ponte la crema o te quemarás la piel! – le avisa María -.

Pero Carlos no le hace ningún caso y ya está chapoteando.

- ¡He llegado el primero, qué buena está el agua!

Cuando María ha terminado de ponerse la crema, coge la pelota y corre al agua a jugar con Carlos.

- ¡Ja, ja, ja! – se ríen los dos. Se lo están pasando pipa -.

Hay otros niños cerca que enseguida se acercan para jugar con ellos y hacen un círculo para pasarse la pelota.

¡Carlos es quien más alto la lanza!

Carlos ha golpeado muy fuerte la pelota y tiene que ir a buscarla cerca de unas rocas. Cuando está a punto de llegar pisa el pincho de un erizo.

- ¡Ahh!- grita de dolor -.

Entonces regresa a la arena cojeando, sabe que ya no podrá correr más esta mañana ni jugar con los demás en la playa. Además, no tiene una toalla donde estirarse.

María sienta a Carlos en su toalla y le quita el pincho negro del erizo del dedo gordo del pie.

- ¡Ay, ay, no aprietes tanto que me duele! – le pide a su hermana -. ¿Tendré que ir al Hospital?

Se le ha hinchado tanto el dedo que apenas puede moverse.

- No exageres - le contesta ella- , es sólo un pincho y ya te lo he sacado. Ahora puedes jugar aquí en la arena.

Carlos ve jugar a los niños y se distrae haciendo estrellas de arena con su juguete.

- Mira que tengo mala suerte… - murmura -.

María ha marchado otra vez al agua y está dando volteretas sobre las olas y no para de entrarle agua por la nariz.

- ¡Menudo planchazo! – se ríe con los demás -. ¡Qué divertido!

María se ha puesto los zapatos de plástico para caminar entre las rocas. No le da miedo rozar algún erizo pero siempre va con cuidado.

- ¡Mirad, un cangrejo, qué grande es! – avisa a los demás -.

Ella no se atreve a cogerlo y lo hace su nuevo amigo, que lo saca del agua para ver de cerca sus enormes pinzas. ¡Tiene el caparazón peludo!

Carlos no puede acercarse porque le duele el pie.

María se acerca a su hermano para explicárselo y se lo encuentra frotándose la espalda.

- ¡Ohh! – exclama -. ¡Tienes la espalda roja como un tomate!

Se da cuenta de que Carlos se ha quemado y le pone enseguida crema solar por todo el cuerpo.

- ¡No me toques más, por favor…! – protesta él encogiéndose de dolor -.

- Eso pasa por no hacerme caso antes…

María protege a su hermano con la toalla y ha marchado a jugar con la pelota. Con sus amigos ha hecho dos equipos y no paran de correr.

- ¡Pásala, pásala! – se oye que se dicen todo el rato  -.

María esquiva a uno y adelanta algunos metros. Carlos protesta porque le están tirando arena.

- ¡Quiero irme a casa! – le grita a su hermana -.

Ya en la habitación, a Carlos le pica la piel y le duele la cabeza. Su madre le ha reñido por no ponerse la crema a tiempo.

- ¡Nos lo hemos pasado genial! – se oye que dice María a su padre -.

Pero Carlos está enfermito por cabezota.

Le han desinfectado la herida, ¡cómo le duele! Debiera de haberse puesto la crema por la mañana y caminar con más cuidado…

Hombre precavido vale por dos es un refrán que nos enseña que si tomamos algunas precauciones tenemos más posibilidades de estar mejor y terminar las cosas con éxito. Usa tu inteligencia para anticiparte a las cosas que puedes necesitar más adelante y actúa en consecuencia

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Bertha Lagunes

muy agradable, la historia, simpática en verdad!!