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La hora del cuento: Los ocho hilos de Eva

La hora del cuento  · 

La hora del cuento: Los ocho hilos de Eva

 


Hoy volvemos con una nueva historia en la sección especial de cuentos para niños de nuestros lectores, La hora del cuento. Nuestra amiga Maruja Esperante, actriz y escritora, nos ha enviado un cuento muy bonito basado en su obra de teatro Eva Deshilachada.

"El maestro artesano Fabiano termina de tallar el delicado cuerpo de su marioneta. Nunca había trabajado con esta madera y tuvo que echar mano de toda su pericia para darle forma a su muñeca. Prueba los mecanismos que simulan las articulaciones y sonríe satisfecho. Escoge el pincel más fino para delinear los ojos y cejas. Sopla suavemente para secar la tinta china. Cambia de pincel y aplica tinta de cochinilla sobre los labios. Abre el cajón de las diminutas pelucas y elige dos: unos rizos salvajes color azabache y una media melena de brillante pelo rubio y liso. Prueba ambas y decide que a esta muñeca le va mejor el caos, así que aplica una gota de pegamento en cada una de sus sienes y pega amorosamente los rizos. Abre la caja de cartón, desenvuelve el vestido del papel de seda y se lo coloca despacio. Comprueba satisfecho que el azul verdoso del raso hace un bello contraste con el tono de la exótica madera.

- Estás lista pequeña Eva. Te dejaré descansar esta noche y mañana temprano te colocaré los hilos.

Fabiano apenas duerme. Se revuelve inquieto en la cama con sueños extraños que no llegan a ser pesadillas. Antes de que el rocío empape las ventanas del taller, se levanta y va a ver a Eva.

- ¡Buen amanecer, pequeña Eva! No te digo buenos días porque el sol no ha salido todavía pero mi cama ha querido expulsarme de su calor, así que tal parece que tendremos que comenzar nuestra jornada.

Fabiano se quita la llave que lleva atada al cuello, coge el taburete y asciende para sacar del altillo el baúl rojo. Mete la llave y la gira despacio. Saca del baúl los dieciocho pequeños sacos de colores y los esparce alrededor de la marioneta. Cada saquito tiene bordada una palabra aunque Fabiano ya no necesite leerlas. Amor, bondad, paciencia, respeto, alegría, libertad, gratitud, confianza, amistad, solidaridad, perseverancia, tolerancia, responsabilidad, dignidad, generosidad, justicia, honestidad y esperanza.

- Vamos a ver, pequeña Eva. ¿Qué clase de hilos vas a necesitar tú? No puedo colocar todos alrededor de tus manos y pies, debo elegir solamente los ocho que sé que puedes aprender ahora confiando en que el resto lo irás aprendiendo tú sola conforme te vayas haciendo mayor.

El maestro toma la delicada muñeca y la apoya sobre su frente.

- Háblame, pequeña. ¿Qué necesitas?

Fabiano cierra los ojos y una serie de imágenes en cascada aparecen ante él. Un volcán en erupción, ríos caudalosos, un torbellino gigante, un águila majestuosa cruzando un desfiladero, olas rompiendo contra las rocas, una carcajada, unos brazos abiertos, un par de ojos brillantes. Fabiano abre los ojos y seca el torrente de lágrimas que empapan sus mejillas.

- ¿Con qué esas tenemos, Eva? ¿De ese tamaño vas a ser? Pues sí que lo tenemos difícil, pequeña, cualquier hilo que te ponga te hará sentir atada.

Fabiano deja a Eva sobre el escritorio y observa detenidamente cada uno de los saquitos de colores. Finalmente elige ocho. Extiende el brazo derecho de Eva y ata dos hilos alrededor de su muñeca. Extiende el brazo izquierdo y ata otros dos. Separa sus piernas y ata dos hilos más alrededor de su tobillo derecho y los últimos dos alrededor del izquierdo.

- Paciencia, Eva, para saber aguardar el tiempo de cada paso que vas a dar. Respeto para cuando sientas que a esa velocidad no viajan muchas personas. Tolerancia para aceptar y aprender de ritmos más lentos y temperaturas más templadas. Solidaridad para que aprendas a tender la mano. Bondad para que tus talentos no te nublen el espíritu. Gratitud para que no te olvides de reconocer que la vida es un regalo. Amistad para que te convenzas de que el viaje se hace mejor en compañía. Y Amor para que brote de ti en cada gesto, en cada palabra, en cada mirada.

Fabiano besa la frente de la muñeca y la mira lleno de orgullo. Abre los ventanales de su balcón y siente el golpe del viento sobre su cara. Musita las palabras que abren el portal de la vida y observa el remolino que se forma frente a él. Abre la mano, entrega a Eva y la acompaña con la mirada colmada hasta que desaparece de su vista."

Os dejamos también el enlace original del cuento aquí.

 

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Comentar post

Edi

Bello!, que responsabilidad tan grande de cuidar que esos hilos no se rompan en cada uno de los niños con los que tenemos contacto, emprezando por nuestros hijos. Y fomentar que se amarren con libertad ;) a otros más.

ana

me gusto mucho,ponian los valores y todo eso me encanto

Maruja

Gracias Carmen, Ana y Edi por sus comentarios. Me alegra que les haya gustado el cuento. El tema de los valores es muy importante y es dfícil encontrar una manera de contarlo y que no suene sermón. Nos veremos más veces por aquí.