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La hora del cuento: David y el crecimiento espectacular

La hora del cuento  · 

La hora del cuento: David y el crecimiento espectacular


En boolino queremos fomentar la lectura infantil de todas las maneras posibles. Una de ellas, es a través de esta sección: La hora del cuento donde publicaremos los cuentos cortos que algun@s de nuestr@s amig@s nos envían. Si queréis participar, podéis hacerlo enviando vuestro cuento a info@boolino.com.

Gracias por participar y compartir momentos y cuentos infantiles en boolino.

El cuento es hoy es David y el crecimiento espectacular, escrito por nuestra amiga Begoña Torres, autora del cuento de la semana pasada ¿Dónde está Ricardo?, ¿os gustó? Pues este os gustará tanto o más.

Gracias a los más de 1.000 amigos que ya lo han leído y recomendado. Y también gracias a Begoña por compartirlo.

¡Cuentos infantiles para disfrutar!

Por Begoña Torres.

Si trabajas duro, los sueños pueden hacerse realidad.

A David le encantaba el baloncesto. Soñaba con entrar en el equipo del colegio y todos los años lo intentaba, pero siempre ocurría lo mismo, el entrenador le decía que era demasiado bajito. Este año sólo quedaba un día para la prueba del equipo y David estaba decidido a conseguirlo. Estuvo todo el recreo practicando. El entrenador pasó por su lado y le miró fijamente.

- Es admirable tu esfuerzo – le dijo -, pero aún eres muy bajito para el equipo.
- Mañana voy a ir a la prueba – le aseguró David.

David llegó a su casa un poco desanimado, pensaba que no era justo. Él se esforzaba más que los demás y era capaz de meter tantas canastas como el resto.

- ¡Papá, necesito crecer! – le dijo David.

Su padre sonrió.

- No te preocupes. Sigue practicando y pronto lo conseguirás.

David pasó toda la tarde haciendo lanzamientos, encestaba todas y cada una de las veces que tiraba al aro. Su padre le miraba atento y le daba consejos que David seguía a rajatabla. Deseaba tanto entrar en el equipo que no descansó ni un minuto hasta que su madre le llamó para que subiese a cenar.

David permaneció callado durante toda la cena, mientras que Alberto, su hermano pequeño, no paraba de parlotear.

- ¿Qué te ocurre David? – le preguntó su madre preocupada al ver que casi no había cenado nada.
- Mamá, ¿tú crees qué creceré esta noche? – le preguntó.

Su madre le miró sorprendida.
- Es que si no crezco, el entrenador no me va a dejar entrar en el equipo del colegio – le explicó.

Su madre sonrió.
- Todo puede ser – le dijo -. Los sueños, a veces, se convierten en realidad.

Esa noche David se acostó muy nervioso, esperaba que su madre tuviese razón y que llegase a crecer durante la noche. Por la mañana David se levantó incluso antes de que sonase el despertador y fue a ponerse su ropa rápidamente. Se miró en el espejo, apenas podía creer lo que estaba viendo, la camiseta le quedaba a la altura del obligo y los pantalones eran mucho más cortos de lo habitual. ¡Había crecido!

David se fue contentísimo a las pruebas de baloncesto. Ahora el entrenador no iba a encontrar ninguna excusa para no aceptarle en el equipo.

David hizo una prueba estupenda, encestó todos los lanzamientos, dio unos pases geniales a sus compañeros, taponó varios tiros y el resto de niños no paraban de felicitarle.

El entrenador le seguía fijamente desde el banquillo apuntando constantemente notas en su cuaderno. Cuando por fin terminaron las pruebas se pusieron todos los chicos en fila esperando a que el entrenador les nombrase y les comunicase si la habían superado. David se estiró todo lo posible, quería que el entrenador se diese cuenta de lo que había crecido. Uno a uno, el entrenador fue nombrando a todos los niños. Se escuchaba su voz diciendo síes o noes y, a continuación, la cara del niño se alegraba o se entristecía.

- ¡David! – retumbó la voz del entrenador y el niño dio un paso al frente -. He tenido muchas dudas sobre ti, no cabe duda que desprendes entusiasmo y te esfuerzas muchísimo, pero tu estatura sigue siendo un problema.

“¿Mi estatura?” pensó, “¿acaso el entrenador no ve que esta noche he crecido? Si me va toda la ropa pequeña”. Empezó a ponerse nervioso, “¿y si después de todo no pasaba la prueba?”

- Pero hoy has sido el mejor jugador – continuó – así que este año entras en el equipo.
- ¡Viva! – gritó David entusiasmado mientras pegaba saltos de alegría.

Cuando llegó a su casa entró corriendo mientras gritaba:
- ¡Mamá, estoy en el equipo!
- Ves – le dijo su madre mientras le abrazaba -. Los sueños, a veces se cumplen, sobre todo si van acompañado de esfuerzo y tú has trabajado mucho para conseguirlo.
- Mamá – dijo David -. No entiendo por qué el entrenador sigue diciendo que soy bajito, ¿no ves lo corta que me va la ropa?, he crecido esta noche como tú dijiste.

Su madre se rió y le abrazó con fuerza.
- Cariño, esta mañana con las prisas te has puesto la ropa de tu hermano – rió su madre.

Y David aprendió que gracias a la confianza en sí mismo y en su trabajo, los sueños, a veces, se cumplen.

 

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Palabras clave de este post: boolino fomento de la lectura infantil, cuento infantil, Begoña Torres

Comentar post

Toni

Begoña, muchísimas gracias por romper el hielo...y hacerlo tan bien!!! Te animamos a seguir...e invitamos al resto de usuarios con imstinto escritor a compartirlo!!! Muchos éxitos...que como en el cuento, si te esfuerzas y lo sueñas...lo conseguirás!!!

Rosa

Precioso cuento que enseña a pequeños y mayores que los sueños son alcanzables creyendo en uno mismo y esforzandose en mejorar. Begoña, me has vuelto a sorprender ... ¿cómo será el siguiente cuento? Enhorabuena!! Y por favor, sigue escribiendo!!

Begoña

En primer lugar quería volver a dar las gracias a Boolino por la oportunidad que me está brindando al poder compartir mis cuentos con su comunidad. También quería agradecer a todos el apoyo y las felicitaciones que me están transmitiendo. Y sobre todo, quería dar las gracias a todos y cada uno de esos niños que han disfrutado con mis cuentos y les animo a seguir leyendo todos los días, para que puedan soñar con nuevas historias y llegar a convertirse en nuestros escritores del mañana.

DÁMARIS

Begoña, es la primera vez que leo uno de tus cuentos...¡y me ha encantado! Mi hijo mayor, David, se desanima con facilidad y sufre por no tener suficiente confianza en sì mismo. Pero es un tesoro...le encanta leer (que le lean, aùn) y tiene una imaginaciòn sin lìmites. Estoy segura, viendo las historias que se inventa y dibuja, que puede llegar muy lejos. Asì que, he cogido papel y boli y, mientras estàn en el cole, he copiado a mano tu cuento de David. He dejado de cuando en cuando cuadros vacìos para que ilustre lo que le guste màs de cada parte del cuento. Estoy convencida que va a disfrutar de lo lindo! Y sobre todo, espero que se anime a esforzarse siempre y no perder la ilusiòn...porque, como dices con un realismo exquisito, los sueños, a veces, se cumplen. ¡Mil gracias!♡

Begoña

Muchas gracias Damaris. Me parece una idea fantástica que tu niño ilustre el cuento y me encantaría ver el resultado. Espero que disfrute mucho con esta historia y que siga luchando por sus sueños. Un saludo.