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La mirada infantil: Un mundo en imágenes

Educación  · 

La mirada infantil: Un mundo en imágenes

Por Marta Ardite, de Ilustrarium.

En 1658 el pedagogo Jan Amos Comenius publicaba el Orbis Sensualium Pictus (El mundo visible en imágenes), considerado el primer libro ilustrado para niños, tras darse cuenta de que la mejor manera de aprender sobre aquello que nos rodea es a través de imágenes. Desde entonces, los libros infantiles han evolucionado tanto a nivel formal como conceptual, en gran parte gracias a los avances tecnológicos en técnicas de reproducción, pero también debido a un profundo cambio de mentalidad respecto a lo que se considera adecuado o inadecuado para niños.

Durante mucho tiempo, las ilustraciones de los libros infantiles han funcionado como mero soporte a unos textos en su mayoría moralizantes e incluso adoctrinantes. Afortunadamente, los tiempos cambian y muchas editoriales hacen posible hoy en día la publicación de bellísimos álbumes ilustrados -libros en los que las imágenes juegan un papel fundamental- produciendo pequeñas obras de arte palpables que permiten a los artistas un alto grado de experimentación tanto a nivel artístico como conceptual.

Los niños, como destinatarios de tales publicaciones, tienen acceso por primera vez en la historia a una gran diversidad de formas de expresión artística concebidas y realizadas especifícamente para ellos. Ello permite enriquecer su mirada de manera natural e intuitiva, convirtiendo la lectura del álbum ilustrado en una experiencia estética y cultural.

 

 

Uno de los aspectos más interesantes de esa experiencia, tanto sensorial como de aprendizaje, es la "idea de infancia" que se esconde tras las imágenes de los libros y en general de las múltiples manifestaciones de la cultura visual. Todas ellas representan ideas y emiten mensajes sobre como pensamos los adultos que deben ser los niños y niñas. En ese sentido, el modo en que la infancia es representada en cada época construye un concepto sobre ella que de un modo u otro también perciben los niños influyendo en la idea que conforman sobre sí mismos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los niños, al igual que los adultos, tienen también su propia manera de mirar. Eso significa que cuando percibimos una imagen lo hacemos de un modo individual y subjetivo, contemplando aquello que sin saberlo seleccionamos e interpretamos como consecuencia de nuestra experiencia y aprendizaje cultural. O como diría John Berger: "Nunca miramos sólo una cosa, siempre miramos la relación entre las cosas y nosotros".

El acto de mirar, por tanto, es un proceso complejo que si lo analizamos puede permitirnos averiguar cuáles son los mensajes que más nos conforman y como a partir de ellos construímos nuestra "visión del mundo". En el caso de los niños, ésto es especialmente relevante ya que es durante los primeros años de vida cuando hacemos las relaciones más importantes entre lo que vemos, lo que creemos y lo que somos (o querríamos ser). De ese modo, trabajar la lectura de imágenes desde el punto de vista del "individuo que mira" nos puede proporcionar información significativa acerca de como ellos comprenden el mundo, ya que ello influirá en la construcción de su propia identidad.

¿Arte para niños?

La idea de crear una galería de arte para niños surge hace ya algunos años al descubrir que la ilustración de libros infantiles de las últimas décadas está llenando el universo estético de los niños y las niñas con propuestas de gran belleza y riqueza estilística que van mucho más allá de las imágenes infantilizadas a las que nos tenían habituados. Ello significaba, entre otras cosas, que las teorías sobre su capacidad de percepción que durante tanto tiempo habían dominado la producción editorial estaban perdiendo peso. En los siglos anteriores, pedagogos y teóricos difundieron la idea de que los niños solamente son capaces de comprender aquellas imágenes planas, con formas y conceptos simples, con contornos definidos, colores básicos, etc. Con tales premisas, ejercían la autoridad para limitar, e incluso censurar, el trabajo de muchos artistas que pretendían aportar una mayor calidad y riqueza estética a la ilustración de libros infantiles. Si bien durante la primera mitad del siglo pasado, se dieron casos puntuales de "libros de artista" que lograron esquivar esa mentalidad dando lugar a trabajos excepcionales para niños, esas ideas siguieron dominando durante mucho tiempo el mundo editorial, y en algunos casos todavía hoy siguen vigentes.

 

 

Después de todo, lo cierto es que, pese a los estudios realizados, sabemos muy poco acerca de la recepción infantil de las imágenes como proceso íntimo y personal de cada uno. Y es que aunque los tiempos han cambiado, aún hoy surgen debates sobre si ciertas imágenes son o no son apropiadas para niños. Estas dudas afectan a menudo también a algunos libros infantiles que abordan temas considerados más profundos o presentan propuestas estéticas más "atrevidas", siendo considerados demasiado complejos, "sofisticados" o simplemente inadecuados para los más pequeños. Pero la realidad es que cada niño es distinto y no se puede generalizar sobre sus gustos o preferencias. Hay imágenes con las que se pueden sentir más conectados porque sin quererlo están hablando de ellos, de su propia experiencia personal. Es cuando se produce un "efecto espejo" en aquello que vemos, un rebote, un reflejo, una resonancia de nosotros mismos. Y sí, quizá haya imágenes artísticas más "crípticas" o "extrañas", que los niños (y probablemente los adultos) no van a comprender, pero es que quizá no se trata tanto de comprender, sino de sentir, de vivir, de completar aquello que miramos con la propia experiencia, al igual que hace el lector de una novela.

En este sentido, el proyecto "Ilustrarium" aspira precisamente a romper este tipo de fronteras ofreciendo la posibilidad de disfrutar de la ilustración como una forma de arte para todos los públicos. Si tenemos en cuenta además, que los libros ilustrados son la primera galería de arte para niños, es decir, el primer contacto que que los niños establecen con contenidos visuales de gran variedad de opciones estéticas, puede ser una manera idónea de acercarlos al mundo del arte y sus diferentes lenguajes, con el fin, si uno quiere también, de poder conocerse a sí mismo.

 

 

Imágenes de Mo GutiérrezKaatje Vermeire y Beatrice Alemagna.

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