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Langui, un campeón

La hora del cuento  · 

Langui, un campeón

Por José María de Arquer

Dedicado a tod@s aquell@s que se esfuerzan con especial valentía por superar su minusvalía y a tod@s l@s que procuran hacer su vida más fácil.

Los pelos de Langui se habían puesto de acuerdo para parecerse a cualquiera de los personajes de manga que le gustaban. El viento pasaba por ellos a toda velocidad y los mantenía enfilados a contracorriente.

¡Fiuuuuuu…!

Iba a toda pastilla y daba la sensación de que se jugaba la vida en aquella proeza. El espacio de calle que le quedaba para terminar la carrera parecía un pasillo hecho sólo para él. A derecha e izquierda había un montón de gente que aplaudía y al fondo una cámara de televisión, que seguro que le estaba enfocando.

¡¿Saldré en la tele?!

Se ajustó el dorsal que llevaba pegado al pecho y trató de sonreír para quedar bien en las fotos. Aquella maratón no era cosa de broma y se había prometido llegar al final.

Los nervios le obligaron a mirar atrás y observó de reojo al corredor que tenía justo a su espalda, que aparentaba estar aún más agotado que él, si eso fuera posible. Era mayor y mucho más fuerte, pero nunca le adelantaba.

¡Langui iba siempre medio metro por delante!

Se aclaró los ojos empañados en sudor y rebuscó con la mirada entre el grupo de gente que estaba pendiente de la llegada.

¡Ahí estaban sus padres! Avanzó el cuello para darse impulso y su cuerpo comenzó a temblar, imaginó que porque tenía los músculos destrozados pero también por la emoción. Jamás había participado en una carrera tan importante y quería dejar huella: ¡en el futuro, todos dirían que Langui corrió la maratón!

Pero no debía ponerse a pensar ahora y decidió concentrarse en lo que hacía.

Los últimos metros fueron apoteósicos. El joven que cubría su espalda resoplaba igual o más que él y movía las piernas con fuerza para ganar velocidad. ¡Parecía increíble que pudiera ir tan rápido! Langui podía oler su aliento e incluso oír las palabras que pronunciaba justo cuando estaban a punto de llegar:

-¡Vamos, vamos…!

El momento en que rebasaron la línea de meta fue inolvidable. Langui delante y el joven justo detrás empujando su silla de ruedas.

¡Lo habían logrado!

Pocos segundos después los dos se abrazaban. El resto de la familia no tardó en hacer lo mismo y el público aplaudía sin cesar.

A Langui le temblaba el cuerpo. Ni siquiera se dio cuenta de que había llegado el último, o con un poco de suerte el penúltimo o el antepenúltimo. Porque en realidad, para su familia, para aquel público desconocido y para él mismo, era un campeón.

Y las fotos de aquel día colgarían para siempre en una pared de su habitación, para recordarle que podía hacer muchas cosas que otros jamás podrían igualar.

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Palabras clave de este post: cuento infantil, movilidad, descapacitados

José María de Arquer  ·  @JmdeArquer

Autor de la novela juvenil CUSTODIOS y de la colección de cuentos infantiles POL AVENTURER. Colabora habitualmente en la página de fomento de lectura infantil y juvenil Boolino, con la aportación de cuentos breves. Como profesión, realiza trabajos de investigación técnica en el mercado asegurador y es también colaborador de algunos proyectos sociales de desarrollo de los más jóvenes.

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