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Libro infantil para leer con los sentidos

Cuentos infantiles  · 

Libro infantil para leer con los sentidos

Por María José Madarnas

"Las posibilidades del libro son tantas como la imaginación permita. Cuando un autor no solo piensa en el libro como un soporte en el que plasmar una historia, sino que lo ve como una herramienta para relacionarse con el entorno, ocurre algo mágico"

El libro como ventana a la imaginación: leer con los sentidos

Una de las definiciones que más me gustan de los libros es la de que un libro es una ventana a la imaginación. Sin duda un libro abre la mente y permite surcar caminos imposibles, viajar en el tiempo y conocer personajes que bien podrían ser nuestros amigos si existieran en el mundo real.

A los más pequeños, los libros les ofrecen todo un mundo de posibilidades, perfectas para que dejen volar su imaginación y disfruten mientras aprenden. Dejarse llevar por las páginas no solo estimula la creatividad, sino la atención, la memoria y la concentración de los niños, entre otras muchas cosas.

Las posibilidades del libro son tantas como la imaginación permita. Cuando un autor no solo piensa en el libro como un soporte en el que plasmar una historia, sino que lo ve como una herramienta para relacionarse con el entorno, ocurre algo mágico: los niños toman al libro como un compañero de aventuras y se convierten en exploradores de la realidad, ávidos de conocer más y de llevar consigo a un compañero incansable, con forma rectangular y voz propia.

Los libros y los sentidos

Leer puede ser mucho más que posar los ojos en las frases y recorrer una historia escrita. Los libros pueden contar además con sonidos, texturas, relieves o fragmentos que permiten al niño interactuar con ellos, descubrir nuevas sensaciones y dotar de movimiento o sonido aquello que leen.

Pero no solo eso: también hay quienes han pensado que los libros podían ser ventanas reales al mundo y para ello se valen de formatos innovadores en los que, al abrir las solapas, nos encontramos con textos e imágenes, pero en el centro vemos un espacio vacío, una ventana que deberá llenarse con aquello que los niños quieran ver a través de ella.

Tal es el caso del libro El pequeño curioso de Édouard Manceau. Se trata de un libro interactivo que, por medio de una ventana central permite al niño asociar conceptos que observa en el entorno que le rodea con las definiciones y descripciones que irá encontrando en el libro. Podrá reconocer formas, colores, texturas, letras o números, utilizando al libro como el marco que rodea aquello que despierta su curiosidad.

Otro ejemplo excelente de este tipo de libro, que pone a prueba los sentidos es Si yo fuera un león de Isabel Pin, en el que el niño puede encontrar distintos animales representados en bellas ilustraciones, con un agujero para que ellos puedan poner su rostro y verse como si fueran otros animales. Este es un libro que podría ser un buen material didáctico para preescolar, para enseñar a los niños los distintos animales, sus características y su comportamiento en la naturaleza, de una forma muy divertida.

Gracias al formato de estos libros, los niños pueden utilizarlos no solo como una entretenida lectura, sino como un juguete, por ejemplo para imitar a los animales de la selva e interactuar con otros niños; también pueden ser un excelente manual, perfecto para que los niños aprendan a clasificar objetos según características específicas como el color o la forma.

Los libros son mucho más que soportes de relatos y cuentos, también son herramientas educativas muy útiles y compañeros de juegos incansables.

 

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Palabras clave de este post: libro infantil, libro interactivo, libro juego

María José Madarnas

Me apasionan las letras, por eso decidí desde pequeña que me dedicaría a trabajar en una profesión en la que ellas fueran las protagonistas. Así me dedico a la escritura y a la traducción. De pequeña leía todo lo que caía en mis manos y ahora además escribo sobre todo lo que me gusta, sobre lo que sueño y sobre lo que me preocupa. Escribo para divertirme, para relajarme, para compartir con otros lo que pienso, para llevar las palabras dichas en otra lengua a nuevos lectores, pero sobre todo por el inmenso placer de escribir. Un texto vive no cuando alguien lo escribe, sino cuando alguien lo lee. Así que, muchas gracias por leer. Twitter: @klamajama

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