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Martín y el Hada del Carnaval

La hora del cuento  · 

Martín y el Hada del Carnaval

Por Ana Navalón

Martín era un niño vergonzoso, como suelen ser los niños de 4 años. Le gustaba ir al cole porque era divertido: podía pintar, aprender a leer, había muchos juguetes...

Había también otros niños en su clase, pero Martín no jugaba con ellos porque le daba mucha vergüenza. Mientras los otros niños jugaban al escondite en el recreo, él se refugiaba en un rincón del patio, donde hacía todo lo que quería con sus amigos imaginarios. Los otros niños no entendían que Martín se divertía a su modo, así que se reían de él, cosa que aumentaba más y más la vergüenza de Martín.

Un día, la maestra no fue a clase, pero en su lugar apareció el Hada del Carnaval. El Hada del Carnaval era un hada hermosa. Llevaba una falda azul de papel maché, adornada con flores, estrellas y corazones también de papel maché. Un precioso antifaz de cartulina de azul con purpurina dorada cubría sus ojos y de su pelo colgaban guirnaldas. En lugar de sonrojados coloretes, como suelen tener las hadas de los cuentos, tenía coloretes de purpurina dorada. Pero lo mejor de todo era su barita mágica: un matasuegras que soplaba para conceder deseos.

Cuando todos los niños se sentaron a su alrededor, el Hada del Carnaval les explicó quién era:

—¡Hola niños! ¡Soy el Hada del Carnaval! Y en lugar de vuestra maestra, hoy os voy a dar clase yo para enseñaros qué es el Carnaval. ¿Sabéis lo que es el Carnaval?

Unas cuantas voces se alzaron gritando un fuerte y entusiasta: ¡¡¡SÍÍÍ!!! y unas cuantas más tímidas dijeron un débil: No...

—Bueno —continuó el Hada del Carnaval—, por si acaso os lo voy a explicar. El País del Carnaval es un lugar mágico, uno de los lugares más maravillosos del Reino de la Fantasía. Es un lugar donde sus habitantes pueden ser lo que quieran. Sí, cualquier cosa que podáis imaginar. Por ejemplo, yo ayer era una mariposa ¡y mañana si quiero podré ser un helado! Pero hoy he deseado ser el Hada del Carnaval para que al menos una vez al año vosotros también podáis ser lo que queráis.

Todos los niños estaban tan sorprendidos que apenas parpadeaban. No se oía ni una mosca. Entonces, el Hada del Carnaval les pidió que se acercaran a ella uno a uno por orden de lista para susurrarle al oído qué querían ser.

Cuando llegó el turno de Martín, este deseó ser el animal menos vergonzoso del mundo. Le daba igual si era un perro, un pájaro o una serpiente, pero no quería ser vergonzoso. El Hada le explicó que ningún animal era vergonzoso, pero que quizás, solo quizás, el menos vergonzoso era el león. Le dio entonces una careta de un león y le dijo que la pintara como quisiera y después se la tendría que poner igual que hacían el resto de niños.

Como Martín pintaba muy bien, hizo la careta más bonita de todos. A todos los niños les gustó tanto, que cuando la llevaba puesta se acercaron a él para decirle que les gustaba mucho. También quisieron jugar con un león tan chulo y pasaron todo el día jugando. Martín se lo pasó muy bien, pues al ser un león valiente no le daba vergüenza jugar con el resto de niños. Fue, sin duda alguna el mejor día de clase.

Cuando acabaron las clases y todos los niños se iban para casa, el Hada del Carnaval se acercó a Martín para preguntarle si se lo había pasado bien y si le había gustado el Carnaval.

—¡¡¡Síííí!!! —dijo Martín muy contento—. Ha sido el mejor día de clase. ¡Ojalá todos los días pudiera ser Carnaval!

El Hada del Carnaval sonrió.

—¿Sabes, Martín? Si lo deseas muy fuerte, todos los días pueden ser Carnaval y ser quien tu quieras ser. Cada mañana, al levantarte, tienes que cerrar los ojos muy fuerte durante diez segundos y pedir lo que quieres ser ese día. ¿Lo harás?

—¡Claro que sí, señorita Hada! ¡Todos los días pediré ser un niño sin vergüenza!

Y, como se lo había prometido a un hada, lo hizo todos los días.

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Palabras clave de este post: cuento infantil, cuento de carnaval, la hora del cuento

Ana Navalón

Devoro libros desde que tengo memoria y como me gustaban tanto pedí el deseo de ganarme la vida con ellos. Soy traductora y correctora en una pequeña editorial y en mis ratos libres escribo de todo un poco. Los cuentos infantiles son otra de mis grandes aficiones, pues creo que nunca debemos dejar de disfrutar de la infancia. @am_nv

Comentar post

Antonia

Me ha gustado mucho el cuento, sigue escribiendo , lo haces muy bien

Pili

Muy bonito sigue escribiendo y harás felices a muchas niños

Juani

Hola: me ha gustado mucho , es muy humano y dulce ... Sigue escribiendo . Y muchas felicidades!!!!

Adriana

Original y divertido... Capta la atención desde el principio... Es ideal para que niñ@s aprendan a vivir sin miedos y consigan sus sueños.