Blog by Boolino

Mucho más que cuentos infantiles

Boolino es más que una web de cuentos infantiles y novela juvenil. Encuentra en nuestro blog consejos de lectura.

Niños y mascotas. Cinco reflexiones

Educación  · 

Niños y mascotas. Cinco reflexiones

Por Mariona Bosch

Te proponemos a continuación cinco razones por las que la convivencia de niños con animales domésticos puede ayudar a educarles en el respeto por la naturaleza, así como dotarlos de mecanismos de percepción y comunicación intuitivos. Lejos de dar paso a una situación de caos en casa, veamos cinco razones por las que tener un animal doméstico puede incentivar el sentido de responsabilidad de tu hijo.

Respeto a los animales: uno de los principales beneficios de tener animales domésticos es el desarrollo que puede suponer para el niño a nivel afectivo debido a que se dará cuenta de la importancia del respeto hacia la naturaleza y los animales. De esta manera se pueden evitar y matizar ciertos comportamientos como la crueldad hacia los animales o el desprecio hacia la naturaleza viva. Esta convivencia puede matizar también la aparición de puntos de vista demasiado egoístas que lleven al niño a pensar al ser humano como alguien que tiene a su plena disposición el entorno y no se piensa a sí mismo como una parte del conjunto de la vida natural.

Desarrollo del sentido de la responsabilidad: otra de los puntos positivos para los niños que tienen animales a su cargo es que se convierte en una forma de que adquieran responsabilidades. Es habitual que los niños pidan una mascota como regalo, en este paso se tiene que valorar si el niño puede participar y asumir poco a poco la responsabilidad de cuidarlo. Con esto el joven cuidador aprenderá que los demás también tienen necesidades, por ejemplo respetando los horarios de comida del animal, procurándole cobijo y organizando la limpieza.

Comunicación intuitiva: desde el punto de vista del comportamiento se puede desarrollar una capacidad empática importante debido al trato diario y continuo con el animal, con el que se comunicará físicamente y mediante expresiones corporales y con el que tendrá que usar una forma de comunicación diferente a la que usa con otras personas. Animales como un perro pueden trasmitir mucho con el comportamiento y pueden ayudar a desarrollar la intuición.

Madurez: otro aspecto importante es saber y ser consciente de que el animal tendrá un ciclo vital menor al del ser humano y esto hará que el niño se acerque a la madurez al entender los procesos de enfermedad y muerte como parte de la experiencia de vivir. Aprenderá a gestionar estas emociones y a conocerlas.

Celos: convivir y cuidar a un animal puede hacer que el niño, al sentirse responsable de este ser vivo, relativice la llegada de un hermano y deje de verlo no como un ataque a su situación central en la familia para entender que él mismo debe ser uno más que va a cuidar del recién nacido. El niño se verá a sí mismo como sujeto que de atenciones a los demás, no solamente como la persona importante que las recibe.

Un cuidado ejemplo de todo esto que comentamos lo podemos encontrar en el libro Julieta y el silencio del río editado por Siruela, en el que salen a relucir temas como el respeto por los animales y el medio ambiente.

También te puede interesar:

Palabras clave de este post: actividades para niños, relaciones humanas, animales

Comentar post