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Pau pierde el autobús

La hora del cuento  · 

Pau pierde el autobús

Por Loli A. B.

¡Bip, bip! ¡Bip, bip! ¡Bip, bip!

Suena el despertador; vuelve a ser lunes.

Mamá se levanta, se asea y empieza a preparar los desayunos. Normalmente escucho a mamá haciendo el desayuno cada mañana, el tintineo de la cucharilla en mi taza, el sonido de la cafetera cuando sale el café, las puertas de los armarios que se abren y cierran…, pero hoy no oigo nada, aún estoy cansado y profundamente dormido, ¡es lunes! Y  los lunes todo cuesta más.

Apenas puedo abrir los ojos pero escucho la voz cariñosa de mamá intentando despertarme:

 -Pau, cariño, despierta ¡dormilón!, hay que ir a la escuela, ¡es lunes!

-Jo mamá, ¡déjame dormir un poquito más! – le digo – aún me queda sueño y cosas que soñar.

-Ja, ja, ja, arriba perezoso, si ayer me hubieses hecho caso cuando te envié a la cama en lugar de querer seguir jugando con tus autobuses de juguete, hoy no estarías tan cansado y no tendrías tanto sueño, eso te pasa por no obedecer cuando toca – me dice mama.

-Pero es que me gustan mucho mis autobuses nuevos y no quería dejar de jugar…- me excuso.

-Bueno, pues ya sabes lo que pasa si no haces caso, que no descansas bien y te levantas con mucho sueño. No enredes más y ve al salón a desayunar, pero has de darte prisa porque hemos perdido un poco de tiempo gracias a “Pau el dormilón” y si te entretienes más, no llegaremos a tiempo a la parada del autobús. – dice mamá cargada de razón.

Pero yo hoy no tengo ganas de hacer nada. No me apetece desayunar, no me apetece vestirme, no me apetece asearme y no me apetece darme prisa; sólo quiero dormir un ratito más…

-¡Pero Pau! ¿Aún está tu taza llena de leche? ¡No llegaremos a tiempo de coger el autobús de la escuela y llegaremos tarde! – exclama mamá un poquito enfadada.

Han pasado 10 minutos desde que me he sentado frente a mi taza de leche y sé que tengo que tomármela ya si no quiero tener problemas, pero es que me pesaban los brazos ¡una tonelada!

Me bebo mi leche todo lo rápido que puedo, pero aún así es bastante tarde, tanto que mamá tiene que ayudarme a vestirme, a atarme los cordones de las zapatillas y a asearme. Ella ya está lista para salir de casa e incluso me ha preparado el almuerzo, la mochila de la escuela y la bolsa de deporte de la piscina.

-¡Pau date prisa, por favor! Hoy no puedo llegar tarde al trabajo, tengo una reunión muy importante a primera hora. –me dice mamá con insistencia, pero mis pies no dan más de si, están cansados, ¡es lunes!.

Mamá no deja de mirar su reloj y murmurar, se la ve preocupada y empiezo a sentirme un poco incómodo conmigo mismo. Al salir del garaje mamá se lleva las manos a la cabeza ¡obras! ¡calle cortada por obras! ¡no puede ser! Nos desvían por la calle de atrás; definitivamente vamos a perder el autobús. Me siento mal por ello, mamá está cabreada.

Y cómo es de esperar, llegamos a la calle de la parada del autobús escolar, y éste se pone en marcha en dirección a la escuela….¡hemos perdido el autobús!. No me atrevo a decir nada, de todas maneras no habría sabido qué decirle a mamá que ahora estaba realmente apurada, y yo me siento cada vez peor y más culpable por no haberle hecho caso para irme a la cama la noche anterior, ni para levantarme a tiempo y hacerme el remolón, ni para desayunar rápido.

Pues si, mamá me tiene que llevar a la escuela en coche. Delante nuestro va el autobús escolar y puedo ver a mis compañeros que se asomaban por las ventanas del autobús y saludan y  señalan al coche de mamá, porque saben que hemos perdido el autobús. Creo que mamá está  cada vez más nerviosa; con cada parada del autobús, mamá tiene que parar detrás y esperar que suban los niños de todas las paradas hasta llegar a la escuela. Con cada parada, mamá suspira.

Ya por fín en la escuela,….pero hay muchos padres que traen a sus hijos en coche por las mañanas y mamá no encuentra sitio para aparcar. Una vuelta, dos vueltas, tres vueltas…., va pasando el tiempo y no hay un hueco libre. El preocupado ahora soy yo, ¿y si cierran la escuela y no puedo entrar? Y ¿Qué hará mamá si la escuela está cerrada? No lo quiero ni pensar, pero seguro que me riñe y con razón. ¡Por fín un sitio para aparcar! ¡Corre mamá! ¡Que ya llegamos!

Oh, oh….! Las puertas de la escuela están cerradas, y no se permite la entrada ni la interrupción de las clases pasadas las 9:40 de la mañana, y son las 9:45.

-¿Estás enfadada mamá? – le pregunto con preocupación - ¿Ahora qué vamos ha hacer?

-No Pau, no estoy enfadada, sólo estoy algo molesta y más preocupada que otra cosa; voy a llamar por teléfono a mi jefe para contarle lo que sucede y preguntarle si podemos aplazar la reunión para más tarde – dice mamá con resignación mientras me hace una caricia en el pelo.

Mientras mamá llamaba al trabajo, veo al final de la calle que alguien se acerca corriendo; ¡que sorpresa! Es mi profesora Pili, que viene corriendo. Cuando llega a la puerta de la escuela, sofocada, nos sonríe y nos dice: -¡Me he dormido!, es que…¡es lunes!.

Me ha hecho mucha gracia comprobar que yo no soy el único dormilón del día.

-¿Y vosotros que hacéis aquí? ¿También habéis llegado tarde?-nos pregunta la profesora.

-Así es – dice mamá – Hoy Pau se ha levantado más perezoso que nunca y hemos llegado tarde a la parada del autobús y lo hemos perdido; el problema es que yo tenía una reunión a primera hora y van a tener que empezar sin mí.

-Bueno, ahora intento solucionarlo –dice la profesora Pili, que saca su teléfono móvil, llama a la escuela, habla con el director y enseguida salen a abrirnos la puerta. – Venga Pau, entremos, por hoy el director nos lo perdona –dice Pili entre risillas- pero a partir de ahora, los domingos tendremos que acostarnos más temprano para que no nos pase lo de hoy ¿de acuerdo?.

-¡De acuerdo!-he dicho contento y aliviado.

Mamá le da las gracias a la profesora Pili, me da un fuerte abrazo y antes de que saliese corriendo hacia el coche le he dicho:

-Lo siento mamá, no voy a desobedecerte más. Te quiero.

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Palabras clave de este post: cuento infantil, cuento de carnaval, la hora del cuento

Loli A. B.  ·  Mimitos de mims

Loli A.B. de 37 años, nacida y residente en Valencia y mamá de un niño de 5 años que todos los días va al colegio en autobús escolar. Twitter: @Mimitosdemims. Facebook: @Mims-195104790538560/

Comentar post

Aroa

Me encanta!!!!! Besitos guapa!!!

Ana Sampietro

Chulisimo!!!!!

yolanda

Me ha encantado, mi hijo también va siempre en bus y mi niña empezara en setiembre

Alejandra

Es precioso! Me ha encantado. Muchas gracias cielo.

Charo CR

Qué bonito Loli

Loli Berlanga

Rafa

Suerte!

carmen vilches

me ha gustado, que buena imaginación hay que tener para escribir cosas tan bonitas