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Ríete de la adolescencia: manías y miedos

Libros juveniles  · 

Ríete de la adolescencia: manías y miedos

Por Cristina Mangas

No hay nada mejor que leer para abrir horizontes y aprender cosas nuevas. Y, quizá, eliminar de una vez por todas el estigma de que ser friki es malo; lo inusual, lo raro…Es lo que hace a cada uno especial. Y puede ayudar a alejarnos de la realidad y a adentrarnos en la fantasía. 

La delgada línea que separa la cordura de la locura ha sido un tema que ha ocupado muchas páginas de la literatura, escenas en la gran y pequeña pantalla y obras de arte. Por un lado, personajes narcisistas, con ansiedad social… Por el otro, artistas con TOC, trastornos bipolares… Normalmente, estos temas siempre han sido tratados desde un punto de vista serio, con un protagonista sufrido o con un antagonista malvado, entre los que se cuela la personalidad del autor. Pero… ¿qué pasaría si a estas conductas graves –o a algunas de no tan graves pero igualmente significativas– les damos un toque de humor en los libros? Probablemente el público –incluso el más joven– se podrá acercar a estas conductas sin una actitud negativa. Como ocurre, por ejemplo, con Sheldon Cooper. Este personaje de la televisión se ha colado en la mayoría de hogares –y en los corazones del público– pese a ser un personaje irritante, ególatra y metódico hasta la saciedad.

Pero, aunque en la vida real alguien con estas cualidades no caería demasiado bien, Sheldon Cooper agrada a la mayoría de los espectadores de su serie, por no decir que se ha convertido en su principal reclamo. ¿Y cómo es que una persona con estas cualidades ha logrado triunfar, en vez de ser tachado de rarito y apartado? Tal vez porque es genuino: sabe que es diferente a los demás pero no por ello esconde lo que le hace ser diferente. Y quizá esta es la clave para que un personaje que en la realidad caería muy muy mal sea querido por el público: porque es él mismo.

No solo la televisión ayuda, con su toque de humor, a que el público conozca una nueva faceta de estas personas ‘raras’, maniáticas del orden, poco sociables y con comportamientos exasperantes para cualquiera que no los sufra…Si no que la literatura también es un buen método para que los lectores se imaginen lo que es estar dentro de la cabeza del personaje. Porque, aunque a veces a uno le den ganas de zarandear al protagonista  de un libro –o a una persona real que se comporte de igual manera– y decirle que se espabile…Esa forma que tiene de ser es la que lo hace tan especial y, poco a poco, termina despertando simpatía y se empiezan a ver esas actitudes como normales o incluso graciosas.

No hay nada mejor que leer para abrir horizontes y aprender cosas nuevas. Y, quizá, eliminar de una vez por todas el estigma de que ser friki es malo; lo inusual, lo raro…Es lo que hace a cada uno especial. Y puede ayudar a alejarnos de la realidad y a adentrarnos en la fantasía. 

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Palabras clave de este post: adolescencia, libro juvenil, Sheldon Cooper, frikismo

Cristina Mangas  ·  Ars longa, vita brevis

Bibliotecaria a tiempo parcial, estudiante de Filología Hispánica casi siempre y lectora a tiempo completo. Participa en clubs de lectura y comparte sus experiencias lectoras y opiniones en el blog de literatura Ars longa, vita brevis. Twitter: @Cris_Potterhead Facebook: cmangas2

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