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Tradición reinventada

Cuentos infantiles  · 

Tradición reinventada

Por Héctor Mellinas

Tiefgesunekes Kulturgut. Con este concepto germánico se designan aquellos elementos que forman parte de nuestra cultura más interiorizada, aquella que, sin que nos demos cuenta, sostiene nuestro pensamiento y nuestras preferencias o, en palabras de Philippe Lechermeier, aquello que «ha forjado nuestras sociedades», como son los cuentos, mitos y leyendas que componen la Biblia, una historia, en tanto que narración, en la que se basan nuestras creaciones actuales: «¿Cómo descifrar el arte, la arquitectura o la literatura sin conocer los fabulosos cimientos de nuestra sociedad?».

Por este motivo, Lechermeier ha compuesto una adaptación de la Biblia al margen de la religiosidad que conlleva, de modo que pone al alcance un compendio de relatos mitológicos sobre los cuales la humanidad ha reflexionado y crecido. Y se hace acompañar en esta aventura literaria por Rébecca Dautremer, que justifica todas sus ilustraciones en el texto de su compañero. Solo así podemos no sorprendernos cuando vemos que Adán y Eva fueron negros y no hombres blancos puesto que fueron creados con la tierra sobre la que luego vivieron.

jonasTodos los pasajes recreados son de una calidad extremadamente poética (tanto por el esfuerzo de redimensión laica de Lechermeier como por la voluntad de Dautremer de ilustrar en base a la adaptación y no al concepto conocido) pero el episodio de Adán y Eva es significativo, entre otras razones, por la posición inicial que ocupa.

En este capítulo encontramos una comparación remarcable, «Adám seguía aburrido, como un niño cansado de sus juguetes», que justifica la creación de Eva; un nacimiento indoloro para Adán, a diferencia de lo esperado. Josep Carner, en su lectura, siempre sutilmente irónica, de La creación de Eva, no solamente visualiza al protagonista del relato como a un niño inocente que no alcanza a comprender el entorno (algo común en todos sus cuentos), sino que nos advierte del dolor que implica la creación de la mujer: Quiquet llora de dolor por haber comido un exceso de peras y es tan horrible la punzada que siente que piensa que está a punto de «tener una mujer» ya que, con la catequesis, «esa mañana descubrió el misterio de su cuerpo y ahora descubre el pudor de su alma».

A diferencia del cuento de Carner, que podríamos alegar conlleva un componente moral, la adaptación que nos ocupa, no contempla el dolor, sino la esperanza depositada en el nacimiento del ser humano, tanto en el de Eva, como en el del primer niño: «Y la primera sonrisa, tras el inmenso dolor». Y es que Lechermeier se centra en justificar todo el episodio bajo un deseo: la necesidad del hombre de comprender el porqué de las cosas. Eva come de la manzana porque desea saber y, sin bombo ni platillo, Lechermeier nos muestra que el error de intentar alcanzar lo eterno ha sido el leitmotiv de la civilización humana.

Un deseo algo más al alcance del hombre es la belleza, gracias a la cual es posible de retratar la naturaleza infiel del poder, que toma deciciones políticas a la ligera: en el episodio de Ester (que Salvador Espriu recreó de un modo espléndido, como memorables son los versos con los que huye en Primera Història d'Esther la reina Vasti: «No podràs. Corro a Sinera amb galan, cotxe i cuinera») es la belleza de Ester la que salva del exterminio al reino judío.

jesusYa sea con el saber o la belleza, las historia de Una biblia nos muestran que «la verdad se esconde donde menos se puede uno imaginar». La Verdad puede no gustar, pero es ineludible. Y eso es lo que sigue demostrando el episodio de Jonás, el profeta que huye. Narrado aquí en tercera persona, con el momento en el que Jonás es engullido por el gran pez, Dautremer logra, para mí, una de las mejores ilustraciones del álbum: un dibujo estremecedor, de gran fuerza e inmensidad, solo comparable al imaginario de Jesús resucitado. Una vez en el Nuevo Testamento, el tono de la ilustración cambia y el blanco y negro pasa a ser predominante, llegando a un punto culminante en la reinvención de la corona de espinas.

En el Nuevo Testamento, Lechermeier da voz de un modo especialmente sentimental a María Magdalena; entre otras cosas, situarse en la perspectiva de la mujer perdidamente enamorada es lo que permite pasar de puntillas y supeditar los episodios de verosimilitud cuestionable, como la resurrección de Lázaro, a la visión expresiva e irracional del amor.

En cualquier caso, las decisiones de Lechermeier respecto a la Biblia obedecen a la voluntad de ficcionar un compendio de relatos para así poner de nuevo en circulación narraciones básicas para comprender culturalmente nuestro mundo y, junto a las ilustraciones de Dautremer, esta biblia se convierte en una herramienta excelente para hacer llegar la tradición a las nuevas generaciones.

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Palabras clave de este post: Biblia, tradición, álbum ilustrado, Rébecca Dautremer

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