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Tres ramas

La hora del cuento  · 

Tres ramas

Por Isabel Gamma

Ésta es la aventura de Cuello largo, un dinosaurio hervíboro al que le gusta comer y jugar.

 

Estaban los dinosaurios herbívoros comiendo y jugando, algunos como el Amargasaurus (el malhumorado), el Saltasaurus (que saltaba de forma impulsiva) y el Argentinosaurus (sencillo y carismático)  eran grandes amigos, al Argentinosaurus por su sonrisa siempre dispuesta y un cuello un tanto mas grande que los demás, le llamaban  cuello largo;  tenían mucho tiempo viviendo en ese lugar cálido, un día medio aburridos decidieron jugar a pasarse una pelota hecha de piedra, pasto y lodo viscoso que caía de un árbol cuya elasticidad  hizo que pasarse la pelota fuera muy divertido. 

 

Era un día soleado como pocos,  cuello largo que era muy supersticioso además de simpático, se encontró, mientras desayunaba en la mañana en el árbol que había elegido la familia para comer, tres ramas colgantes, buscaba siempre comer de dos, así comía una en la mañana y otra en la tarde, era raro que encontrara tres ramas, el creía que eso era un indicio de mala suerte, que algo le iba a pasar. No le había contado a nadie para evitar preguntas,  pues todo el tiempo recibía grandes burlas por sus creencias y supersticiones.

 

Cuello largo, lo pensó todo el día, estaba seguro que el día estaba raro,  hacía tanto calor que creía que no podía tener peor día, los amigos habían organizado un juego donde había varios amigos también de cuello largo, era el juego de la bola caliente se trataba de llevar la bola y pasarla a los compañeros a lo largo del campo, burlando a los del equipo contrario y luego meterla al lado del lago, donde el otro equipo tenía su marcación, y tenían cierto número de rocas para marcar puntos, cuando se acababan el equipo ganaba. Corrían muy entusiasmados y jugaban sin preocuparse de nada, no había cuello más ágil que cuello largo, una cosa era segura nadie podía meter otra extremidad que no fueran las patas, pero él tenía la habilidad de sostener la bola caliente y transportarla en la cabeza, cuello largo y su equipo a pesar del calor dieron un gran juego.

 

Algunas mamás dinosaurios se enojaban por el escándalo, los gritos y la tierra retumbando cuando corrían o cuando cubrían a su contrincante para que no anotará. Mucha diversión, a veces por la prisa algunos se caían y se tardaban mucho en ponerse en pie, sus piernas cortas los mantenían estables pero a la hora de levantarse, según la caída, les costaba mucho trabajo. 

 

Cuello largo ganó y todos celebraron bebiendo agua y comiendo un poco, y de nuevo un árbol con tres ramas disponibles, -mala suerte- pensó él, en eso, ante sus ojos llenos de sorpresa ojos bonitos se acercaba a comer de la tercera rama, de la que él nunca hubiera comido, porque significaba mala suerte, sin embargo decidió comer del mismo árbol.

 

¡Eso era!, no había mala suerte, cuello largo había quedado prendado de la belleza de ojos bonitos. Los dinosaurios se habían enamorado. 

 

Cuando cuello largo les contó sus compañeros que había compartido árbol con ojos bonitos, recibió algunas burlas, le decían que eso era de mala suerte, porque ya no iba a querer jugar con ellos, en definitiva, cuello largo tenía los ojos puestos en la rama que había quedado de la comida de ojos bonitos, les dijo estar dispuesto a seguir organizando juegos con ellos, al final ella no había dicho nada y él estaba tan emocionado que tampoco le dirigió la palabra, no sabían si se volverían a ver.

 

Los compañeros le dieron cuellazos de felicidad mientras avanzaban para armar de nuevo el juego, pero antes de llegar al campo, ojos bonitos se acercó y pidió entrar al juego, ella era ágil y sonriente, entre la distracción que representaba para cuello largo y su velocidad, el equipo en el que jugaba ojos bonitos, ganó.

 

No le quedó de otra que pedirle con amabilidad que fuera su novia, entrelazaron  sus cuellos y se vieron cada día en el mismo árbol durante mucho tiempo, muchas lunas pasaron y tuvieron pequeños dinosaurios que crecieron en la misma y pacífica aldea que ellos, viviendo felices por siempre.

 

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Palabras clave de este post: cuentos infantiles, cuentos de animales, cuentos de dinosaurios

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Lilia

Hermoso!

diego

Arentinosauro!!! Sencillo? Carismatico?... no sera pedante y soberbio?