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Un cuento para niños

La hora del cuento  · 

Un cuento para niños

Por José María de Arquer

Con este cuento de leyenda acaba este mes del libro y reanudamos La hora del cuento. Un cuento para niños para leer y representar en familia.

Georgius galopaba a toda velocidad. Como buen soldado de la época, llevaba una lanza más larga que su caballo y una espada para dar protección a su princesa. Ella estaba en pie junto a él y lo miraba encantada.

–¡Vamos! –retó el caballero al dragón, que estaba detenido un metro más adelante.

El monstruo tenía la cara cubierta de dientes puntiagudos y una cola larguísima.

La princesa retrocedió, procurando alejarse.

–¡Sálvame! –imploró, mirándolo con los ojos enrojecidos.

Georgius comprendió que urgía lanzarse al ataque, antes de que el gigante arrojara fuego por la boca. Arrugó la frente, apuntó y espoleó su caballo. Finalmente, golpeó con la punta de la lanza al dragón y este cayó de lado, herido de muerte.

La princesa hizo como si fuera a acercarse.

–¡Espera! –advirtió Georgius–. Todavía respira.

Desmontó y se lanzó a pie sobre el monstruo para luchar contra él, hasta que dejó de moverse.

–¡Ha derramado un hilo de sangre! –observó la princesa.

El soldado asintió. El animal abatido había sangrado y sabía que la tierra la absorbería para devolverla después en forma de rosa, símbolo del amor y la pasión. Así que levantó el lomo del dragón y recogió del suelo una rosa de color muy rojo, recién florecida. Junto a ella había también una espiga de trigo, que es símbolo de fertilidad.

–¡Esta rosa es para ti, princesa!

Ella sonrió mientras tomaba la flor entre sus manos. Y de repente dijo:

–¡Ups, me olvidaba!

–¿Adónde vas? –le preguntó él, viéndola desaparecer.

La princesa volvió enseguida con un libro entre las manos y se lo regaló.

–¡Feliz día de Sant Jordi, hermanito!

–¡Uala, qué guay!

Era el libro que deseaba leer.

Entonces, apareció la madre de ambos y se quedó mirando la habitación desordenada. Sus hijos habían terminado de representar la leyenda de Sant Jordi porque el dragón hinchable ya estaba de lado, como si estuviera muerto; y el caballito de madera aún se balanceaba ligeramente. Les dijo:

–¡Niños, recoged que nos vamos enseguida a las paradas de libros y de rosas!

La niña le dijo a su hermano:

–Conste que me he adelantado regalándote este libro tan especial, para ti. ¡Era una sorpresa!

Y él respondió:

–Conste que me he adelantado regalándote esta rosa tan especial, para ti. ¡También era una sorpresa!

 

Dibujo de Marían Seguí, Sant Jordi para niños.

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Palabras clave de este post: cuentos infantiles, cuentos breves, mes del libro

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