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"A favor de las niñas", una reflexión sobre coeducación e igualdad

Cuentos infantiles  · 

"A favor de las niñas", una reflexión sobre coeducación e igualdad

Por Laura Santervás

Adela Turín y Nella Bosnia crearon la colección "A favor de las niñas" hace ya 40 años. A través de libros infantiles querían denunciar la discriminación e invitar a la reflexión sobre los roles de género en la sociedad. A pesar de los años transcurridos, estos libros siguen siendo una buena herramienta para trabajar la coeducación y la igualdad con los más pequeños.

Adela Turín, junto con la ilustradora Nella Bosnia, idearon la colección "Dalla parte delle bambine" en la que, en Italia entre 1975 y 1980, publicaron más de veinte títulos. Su objetivo era denunciar la situación de la mujer y reivindicar una reformulación de los roles sociales y familiares. 

Adela Turín, historiadora del arte y escritora, en la década de los sesenta del pasado siglo se unió al grupo Rivolta de Turín, que estaba vinculado al movimiento feminista, de gran potencia en la Italia de ese momento. Ella, ya vinculada a la literatura infantil, puso en marcha esta idea, entendiendo la necesidad de tratar la problemática de las diferencias de género ya desde la infancia. Esta colección se disuelve a principios de los años ochenta, a pesar de que sólo en cinco años había crecido considerablemente con multitud de títulos. Adela Turín continúa su proyecto y funda en París la asociación "A côte des filles", que desde 1994 investiga y denuncia los casos de sexismo en los materiales educativos. Adela Turín sigue trabajando, desde la educación y la literatura infantil, para combatir y evitar los estereotipos sexistas y denunciar la discriminación sexual. Han transcurrido ya cuarenta años desde el inicio de los primeros proyectos de Adela Turín, los tiempos y la realidad han cambiado, pero sigue siendo necesario trabajar por y para la coeducación y la igualdad.

Los libros de esta colección se tradujeron inmediatamente al alemán, inglés, sueco o francés. Esther Tusquets los editó y tradujo al español poco tiempo después de que vieran la luz  en Italia. Con el título "A favor de las niñas", la editorial Lumen publicó varios de estos títulos.  Ahora la editorial Kalandraka tiene dentro de su catálogo tres libros de este proyecto: Arturo y Clementina, Rosa Caramelo y La historia de los bonobos con gafas (todos ellos publicados en castellano, catalán, gallego, euskera y portugués). A éstos ha sumado recientemente un  nuevo título, Una feliz catástrofe. Y es que, aunque ya ha pasado un tiempo para estos libros, siguen estando vivos y siendo buenas herramientas, sobre todo desde un punto de vista educativo, para tratar temas de igualdad. 

En todas estas historias, Adela Turín confronta las figuras femeninas y masculinas, que responden a esquemas establecidos y a determinadas percepciones sociales. Las figuras femeninas, en un principio, no tienen ninguna fuerza, no deciden nada y sólo actúan a merced de las figuras masculinas. En cambio, estos últimos son personajes que reivindican su importancia, no hacen más que ponderar, y dejan de lado y no valoran a los personajes femeninos que tienen cerca. El único título que varía un poco este esquema es Rosa Caramelo, quizá porque la elefanta protagonista todavía es una cría, se está formando, y fundamenta sus observaciones en el funcionamiento de su sociedad, no a través de un personaje en concreto. 

Las autoras de estos libros juegan con imágenes estereotipadas, que sirven para potenciar esta denuncia. Mientras que ellas aparecen ataviadas con delantales, joyas, cintas y flores, y siempre dentro de un espacio cerrado, ellos llevan gafas o cargan carteras (como muestra de inteligencia) y son los únicos que tienen una vida fuera del espacio familiar y salen al exterior. 

Aunque intentan recoger escenas y problemáticas diferentes,  Arturo y ClementinaLa historia de los bonobos con gafas y Una feliz catástrofe juegan con una figura masculina común. Arturo, el señor Ratón y los bonobos se comportan de una misma manera: son personajes prepotentes, que presumen de tener muchos conocimientos (de dudosa procedencia real, más bien inventados), desprecian las figuras femeninas que tienen alrededor y las invitan a tener un papel secundario. Estas historias están estructuradas en dos partes: en la primera, se describe sobre todo el papel de los machos, mientras que en la segunda las hembras entran en acción y acaban tomando las riendas. 

En Arturo y Clementina La historia de los bonobos con gafas la historia se resuelve con un cambio radical: las figuras femeninas se marchan, deciden desvincularse de los machos, tomar sus propias decisiones y las riendas de su vida. En Arturo y Clementina se narra el amor a primera vista que nace entre dos hermosas y jóvenes tortugas que deciden casarse inmediatamente. Pero una vez casados las cosas no funcionan cómo pensaban, sobre todo para Clementina. Ella se imaginaba una vida común llena de aventuras, descubrimientos y viajes, pero una vez casados Arturo piensa que ella ya tiene suficiente con lo que le rodea, una vida tranquila y sin sorpresas. A cualquier tipo de iniciativa y deseo creativo que ella manifiesta, él le responde, pero anulando justamente esa creatividad: si ella quiere pintar, él le regala un cuadro; si ella quiere tocar un instrumento, él le regala un reproductor musical... Clementina no decide nada, ni puede tener ningún tipo de iniciativa. No pinta nada. Tal es el peso que siente y tal su frustración que un día decide escapar de su caparazón. Cada día va yendo un poco más lejos, mientras Arturo está fuera de casa, trabajando. Y, finalmente, levanta el vuelo: un día no regresa a casa por la noche, para sorpresa e incomprensión de Arturo. Porque como él mismo se pregunta en las escenas finales, ¿cómo podía ser que ella tuviera esos deseos tan absurdos? 

Esta incomprensión y devaluación de las figuras femeninas se ve aún más acentuada en La historia de los bonobos con gafas. Y es que, en esta comunidad de bonobos, los machos pasan el día subidos en los árboles, teorizando y ponderando sobre los conocimientos que creen tener, mientras que las hembras pasan las horas buscando alimentos para todos y cuidando de las crías. Ellos no hacen nada más que comer, viajar y modernizarse, pero consideran que ellas no tienen esa necesidad. ¿Por qué querría una bonoba cambiar su vida, aprender cosas, tomar decisiones diferentes? Uno de los bonobos emprende un viaje y, a su vuelta, todos quedan fascinados con sus descubrimientos, entre los que destacan unas gafas de sol. Tan y tan y tan encantados están con su nueva adquisición que no son conscientes de que las hembras se han marchado con las crías a otro lugar, y ellos se han quedado sin proveedores de alimentos. Así, se establecen dos nuevas comunidades: la de las bonobas, que han formado un pueblo más equilibrado en el que no tienen que servir a nadie, y la de los bonobos, que se ven obligados a bajar de los árboles, empezar a buscar comida y dejar de lado su supuesta superioridad.

Si la resolución de estas historias requiere un final drástico, en el que las figuras femeninas rompan totalmente con las masculinas, en Una feliz catástrofe hay un elemento de redención y de cambio en el orden de las cosas, que no exige una rotura total. Porque cuando la señora Flora Ratón se enfrenta sin miedo a la inundación de su morada y soluciona la situación familiar (han perdido todo lo que tenían), se convierte en la verdadera y real heroína. El señor Ratón, que hasta entonces actuaba como supuesto referente y gran pilar de la familia, se amolda a los cambios y participa de un modo diferente en la nueva vida (ahora, por ejemplo, es él quien cocina la cena). A partir de ese momento, un nuevo orden familiar imperará en la casa, en el que la madre deja de ser la figura que cuida, protege y escucha, para pasar a ser un ser activo y creativo, que proporcionará una vida diferente y estimulante a los miembros de la familia.

Quizá el título más representativo y vigente es Rosa Caramelo, que se aleja de la estructura de los otros tres títulos y reflexiona sobre el establecimiento de los roles de género ya desde la infancia. Adela Turín remite a una manada de elefantes para hablar de los criterios con los que se marca a las niñas, qué comportamiento se espera de ellas, y las diferencias que hay en este sentido respecto a los niños. Aquí, la autora denuncia un comportamiento sexista en la educación de los más pequeños, que repercutirá negativamente en las niñas.

Margarita es una elefantita que vive en un terreno vallado junto al resto de las hembras de su manada. Todas ellas son de color rosa, porque comen las flores más delicadas, y llevan bordados y lazos maravillosos alrededor de su cuello y sus patas. Todas, excepto Margarita. Por mucho que lo intenta y le presionan sus padres, no logra tener ese delicado color rosa caramelo. Después de un tiempo sus padres pierden la esperanza de que Margarita se convierta en una elefanta elegante y hermosa. En ese momento, ella se despoja de todos los adornos y sale corriendo a la sabana, donde están los elefantes machos que viven libres en medio de la naturaleza. El resto de elefantas la observan hasta que, días después, una vez superado el miedo y la impresión, siguen los pasos de Margarita y ya nunca más quieren volver a los lazos y los alimentos especiales. Desde entonces, no hay distinción entre elefantes y elefantas: todos viven juntos en el mismo lugar, comparten las mismas costumbres y tienen un hermoso color gris. Margarita rompe los esquemas y abre nuevos caminos para sus compañeras, y ayuda a establecer un nuevo orden (más equilibrado e igualitario) en su pequeña manada. 

Han pasado 40 años desde la publicación de estos libros. La literatura infantil ha variado en este tiempo y responde a estilos y necesidades diferentes, en función de los cambios que han acontecido en estos años. Aun así, estos títulos de Adela Turín y Nella Bosnia siguen teniendo fuerza y siguen siendo una buena herramienta para trabajar la coeducación y la igualdad. Aunque los tiempos han cambiado, es necesario seguir reflexionando sobre cómo se organiza la sociedad, que roles se establecen entre los géneros, qué percepción hay entre lo femenino y lo masculino. La autora quería (y quiere, porque sigue desarrollando proyectos en esta línea) denunciar y combatir la discriminación de género y reivindicar la reformulación de los roles sociales y familiares. Adela Turín crea personajes femeninos que con fuerza y conciencia toman las riendas y hacen que su vida, y la de los que las rodean, cambie. 

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Palabras clave de este post: Orden social, reivindicación del cambio en los roles de género, coeducación, igualdad

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Arantxa

Estos libros sembraron mi niñez de buenos momentos y los guardo como verdaderos tesoros, gracias por recordarlos!