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Inteligencia emocional

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Inteligencia emocional

Por Mariona Bosch

El libro de Ediciones Beascoa Cuentos para educar con inteligencia emocional es un interesante recorrido por las entrañas de la creación de cuentos infantiles que conjuga una descripción amena, sencilla y práctica del proceso creativo con una atención interesante y de mucha calidad hacia la composición de las mentes y de las emociones de los niños y niñas de entre 6 y 9 años.

Desde @boolino queremos recomendar este libro que está planteado de manera intencionada imitando una estructura clásica de relato, planteamiento, nudo y desenlace, y es que eso es lo que nos va a enseñar a crear, relatos personalizados.

En el planteamiento Clara Peñalver nos describe los fundamentos de su proyecto, explicando que su experiencia como escritora le llevó a crear un método de trabajo personal que le servía para crear imaginativamente, la Habitación Sellada. Este método opera como símil del funcionamiento de nuestro cerebro, y para explicar esto hace un breve y conciso despliegue de los intereses que le han servido como bases teóricas para su metodología.

A partir de la distinción que la evolución de la psicología va haciendo entre las distintas inteligencias, siete en total según el psicólogo norteamericano Howard Gardner, rechazando el concepto anticuado de “una sola inteligencia” y centrándose después en la importancia que da otro psicólogo, Coleman, a partir de 1995 en particular a una de ellas, la inteligencia emocional, Peñalver menciona la necesidad de estar “horizontalmente integrados” como personas, de aprender a tener conectados ambos hemisferios cerebrales, el racional y el emocional, el que analiza la realidad y el que es capaz de crear universos imaginarios que pueden ayudar a entender la misma y que para el tema que nos ocupa, pueden ayudar a gestionar las emociones que suscita en los niños el encontronazo con una realidad que, a medida que van creciendo, pueden sentir que no comprenden.  

El ejemplo gráfico de una habitación sirve para colocar el suelo como representación del hemisferio racional y de hecho real o emoción real que queremos tratar con el cuento. El techo será el hemisferio emocional y representa también el universo de ficción que crearemos para gestionar la emoción o tratar el hecho que ha afectado al niño. La conexión entre ambos que puede resultar tan provechosa para el crecimiento viene dada por las paredes, que representan el cuerpo calloso encargado de conectar la realidad con el relato que queremos crear, y cada una de las cuatro paredes representará una función en el relato: el personaje de apoyo, la trama, el desenlace.

En todo este entramado se considera a los padres como guías emocionales de primera línea y la autora apunta que compartir el hecho de la lectura de un cuento con los hijos puede crear y reforzar este vínculo emocional. Es por este motivo que describe y clasifica como materia prima una serie de emociones, tanto primarias como secundarias, para la creación de estos cuentos infantiles personalizados.

Otra de las bases teóricas de Peñalver es la programación neurolingüística (PNL) como vehículo de comunicación. La PNL significa programar el propio cerebro través del lenguaje, sería una guía para entender cómo somos interiormente, cómo funcionamos y por lo tanto, una guía para mejorar las relaciones humanas y entender a los demás, entre los que se incluyen los niños para los que se elaborarán los cuentos. Nos explica Clara Peñalver que la PNL nace del descubrimiento de un patrón de conducta después de estudiar el comportamiento de varios profesionales que destacaban en sus ámbitos, y que se basa en un modelo de comunicación que considera cuerpo y mente como una unidad inseparable que funciona de forma conjunta.

Así pues, como comenta la autora, la programación neurolingüística es aprender a comprender, por lo tanto, hay que ponerse en la piel del destinatario del cuento para poder usar el método de la Habitación Sellada como motor de creación de cuentos.

Con todo este bagaje teórico nos encontramos ante un ejemplo de cómo construir un cuento con la Habitación Sellada. Los ingredientes que usará serán las Metáforas de cambio (el perfil del protagonista será parecido al del niño en cuestión para así provocar empatía) y la metáfora de acompañamiento (provocar con ellas simpatía hacia el cuento usando elementos ambientales o referencias que sean del agrado del niño).

Por último, la autora usa la herramienta DISC de William Marston y las tipologías de Jung para asociar modelos de comportamiento y emoción a cuatro colores, . Sugiere usar estas clasificaciones para identificar con colores a la gente que nos rodea, en concreto al niño para el que escribiremos el cuento. Los colores de cada personalidad serán la base para la creación de los personajes del cuento y se podrán usar como las metáforas de acompañamiento que permitirán la empatía del receptor, el niño.

Así pues, la Habitación Sellada pasa a ser una herramienta de creación a la que se puede recurrir como padres para crear cuentos personalizados para aquellos temas que sus hijos necesitan tratar.

Se supone que es un libro de cuentos infantiles y en parte es verdad, ya que el desarrollo del libro consta de cuatro relatos, cada uno protagonizado con un niño de cada color en función de su energía, rojo, verde, amarillo y azul; el niño de acción, el comprensivo, el alegre y el pensador. Las pequeñas mentes de colores se ven todas representadas con un cuento personalizado.

El cierre de Cuentos para educar con inteligencia emocional llega con unas cuantas conclusiones.

Una descripción de cómo se han construido los relatos. El aprendizaje emocional (tener emociones es natural), metáfora de acompañamiento (perfil un niño o niña con el que el lector se ve reflejado), metáfora de cambio (personaje de apoyo y contraposición que por contraposición, enseña).

Sigue una descripción de las carencias de cada tipología de personalidad respecto a las emociones, los débiles de cada uno de los cuatro casos.

Se añade una síntesis de las emociones principales básicas y de las emociones principales secundarias en función de cada tipo de personalidad.

Finalmente hay un mosaico de personajes modelo que pueden servir a los padres o potenciales escritores para elaborar los cuentos para niños personalizados.


No se puede acabar sin hacer un esquema de cómo funciona la propia “fábrica de cuentos”, en la que Clara Peñalver dibuja las tres máquinas que utiliza para construir sus historias. La primera es La Máquina de las Mentes de Colores y en ella se enseña como elaborar el perfil del niño. En la segunda eliges la enseñanza emocional que quieres transmitir basándote en una de las emociones principales que hemos descrito o como resultado de una experiencia real, por eso se llama La Máquina de las Emociones. Por último tenemos La Máquina de la Habitación Sellada, en la que tiene lugar el proceso que implica girar el calcetín de la realidad para transformarla en algo atractivo que pueda generar una enseñanza y un cambio para el lector.

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Palabras clave de este post: cuentos infantiles, relaciones humanas, educación en las emociones

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