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boolino entrevista a Aitana Carrasco

Jóvenes lectores  · 

boolino entrevista a Aitana Carrasco

"La lectura entretiene, forma, nos lleva de viaje hacia afuera y hacia adentro,  ayuda a que nuestro cerebro esté en forma. Es un refugio, un antídoto, un catalizador. A veces, incluso, la lectura puede, en cierto modo, salvarnos."

Estudió en la Universidad de Valencia. Completó su formación con cursos y talleres de escritura e ilustración. Por su primer álbum ilustrado Ramona la mona obtuvo el IX Premio Internacional A la Orilla del Viento 2005. Desde entonces se dedica a la literatura infantil como escritora e ilustradora.

Su trabajo ha sido galardonado con el Premio Llibreter en 2008 y el premio White Ravens en 2009 y 2010, así como incluido en las listas Los Favoritos de IBBY México 2008 y Los Mejores Libros Infantiles y Juveniles del Banco del Libro de Venezuela 2010.

Colabora con distintas revistas como ilustradora y escritora de reseñas literarias y artículos, y cuenta con 16 libros publicados por diversas editoriales.

Su obra ha sido expuesta en España, México (D.F., Guadalajara), Italia, Eslovaquia, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Japón, Argentina y Francia.

Libros de Aitana en boolino:

Ramona la mona

El poso del café

Colección de mentiras ilustradas

Top Secret 

Lejos

Agapita, Berenguer y Wenceslao ¿De qué os reís?

Tras, tras, cucutrás

Ernestina la gallina

Gigante poco a poco

El viaje del bisabuelo

Foto taller

Hola Aitana, en primer lugar nos gustaría darte la enhorabuena por este sinfín de premios y viajes literarios que has ofrecido al mundo entero.

Muchas gracias. Quién me lo iba a decir a mí, cuando empezaba, que mi obra se iba a publicar en tantas editoriales y  se iba a exponer en tantos países. El oficio de ilustrador es una carrera de fondo, una carrera donde los pasos son cortos y sacrificados. Hay que tener muchas ganas y ser muy trabajador y perseverante para poder vivir de esto y reconozco que, en varias ocasiones, tuve la tentación, por así decirlo, de “rendirme”. Tiene que gustarte mucho esto de la LIJ para no desviar tu camino y conseguir “vivir del cuento”. Ahora bien: cuando lo consigues, la satisfacción es enorme. Para mí no tiene precio esto de ser mi propia jefa y de poder trabajar a la hora que quiera, donde quiera, y en pijama (aunque reconozco que lo de ser mi propia secretaria no lo llevo tan bien, dada mi aversión a hablar por teléfono y mi ineptitud para las matemáticas, que hace que me equivoque constantemente en los cálculos y en las facturas, y, además, casi nunca me equivoco a mi favor).

¿Qué te apasiona más, escribir o ilustrar?

Parto de la idea de que dibujar, a su manera, es otra forma de escribir, otra forma de narrar. Pero, de todas maneras, y paradójicamente, creo que en el fondo me gusta más escribir que dibujar. Digo paradójicamente porque, de los 16 títulos que he publicado, sólo 3 han sido escritos por mí, y además fue hace años. Esto es porque, si ya cuesta ilustrar un texto ajeno, crear un libro por completo requiere todavía de más tiempo; esto, sumado al hecho de que el adelanto  recibido por derechos de autor al terminar una obra no es muy elevado, hace que el número de libros escritos por mí haya descendido en picado con los años, casi hasta desaparecer. De todas formas, y como ya he dicho, siempre pensé que prefiero escribir a dibujar, aunque puede que sólo sea un pensamiento. Necesito tiempo para escribir, eso es lo que siento ahora mismo. Y también para leer. Y también para estar de vacaciones, sin hacer nada. Me compré una máquina de escribir y todo (es naranja, como yo, y se llama Clementina), pero aún no he tenido ocasión de sentarme tranquilamente delante de ella.

¿Recuerdas algún libro que marcara tu infancia?

Los libros que más me marcaron de niña fueron aquellos cuyas ilustraciones causaron mayor impacto en mí. De hecho, no recuerdo las historias, pero sí las imágenes. Dejaron huella (marca imborrable, diría yo) en mi cerebro las ilustraciones de Miguel Calatayud de Peter Pan y la colección El aprendiz de brujo de José Luís García Sánchez y José Ramón Sánchez (en especial los tomos del circo). Pero, más que ninguno, me marcó el álbum Soy el aire, de José Luis García Sánchez y Miguel Ángel Pacheco, ilustrado por Miguel Calatayud. Escribí sobre ello para la revista Educación y Biblioteca. Se puede leer aquí.

¿Cómo se adapta un ilustrador a diferentes autores? ¿Quién asume qué parte en el proceso de creación de un nuevo proyecto?Coleccioün de mentiras ilustradas

En mi opinión, lo mejor, cuando se ilustra un libro, es que el texto sea mío, porque de esta forma puedo modificarlo durante el proceso creativo, de manera que las ilustraciones no sean redundantes y que se vaya creando todo de forma paralela. Pero es cierto que, en mi caso, el texto es casi siempre de otra persona. Y aquí me encuentro en una especie de paradójica encrucijada, porque por una parte creo que, para que un libro funcione bien, debe de haber diálogo y complicidad entre un escritor y un ilustrador. Lo ideal sería que se sentaran a trabajar juntos el libro, creo yo. Lo ideal sería, incluso, que la figura del editor entrara a formar parte y fuera un triángulo perfecto.

Sin embargo, no es ésta mi forma de proceder, más bien es todo lo contrario: nunca he consultado nada con los escritores de los libros que ilustro. Normalmente no les llamo por teléfono ni les escribo ni nada de nada. Por una parte, me gustaría, pero por otra, tengo siempre cierto recelo y me da por pensar que no les conozco de nada y que, si yo no me meto en su parte de la historia, si no les digo “cambia este adjetivo” o “esta expresión me parece cursi”, tampoco estoy dispuesta a que ellos, si no tuvieran buena química conmigo, tuvieran ocasión de cambiar mi relato gráfico (a saber: “que el gato tenga una cara más amable”, “que la expresión del personaje no sea tan dura”, etc). Como mucho, escucho la opinión del editor (y eso es porque es el que da el visto bueno final y si no, no paga). Y esto es porque lo ideal nunca es lo real: lo real es que hay que trabajar rápido por poco dinero, así que no da tiempo a escoger muy bien los textos, o a escribir lo que una quiera con tranquilidad o a viajar a casa del escritor y trabajar juntos a la luz de la luna.

Creo que no es fácil lograr una buena simbiosis y por eso, cuando se da, cuando hay sensibilidades y gustos parecidos (estéticos y temáticos) hay tándems escritor-ilustrador que se repiten, e incluso escritores que sólo trabajan con uno o dos ilustradores. De todas formas, creo que he tenido suerte o buen a intuición, ya que nunca he tenido ningún problema con ninguno de los escritores con los que he trabajado y (al menos que yo sepa) a todos les ha gustado cómo he resuelto la parte gráfica de nuestros libros.

Desde que publicaste tu primera obra, Ramona la mona ya recibiste tu primer premio (IX Premio Internacional A la Orilla del Viento, 2005), ¿qué se siente? Sin duda fue un buen comienzo, ¿no?

Fue el mejor de los comienzos. No se me ocurre un comienzo mejor. Ganar un concurso es algo muy difícil porque, en mi opinión, además de la calidad de una obra, juegan otros muchos factores, y no deja de tener algo de lotería. El hecho de ganar semejante concurso con mi primer libro supuso entrar  de cabeza al mundo de la LIJ: mi carrera despegó a lo grande y el premio me abrió muchas puertas. Además, yo era joven e inexperta y mi libro necesitaba ciertos cambios y ajustes. Siempre agradeceré al Fondo de Cultura Económica y a los integrantes del jurado de aquel año que supieran apreciar aquella historia, porque en ella puse todas mis ganas, ganas acumuladas durante los 3 años anteriores, en que desempeñé oficios que no me gustaban con el fin de ahorrar dinero para poder para de trabajar y sentarme a escribir e ilustrar una historia.

Yo me presenté al concurso solamente por ponerme una fecha límite (aunque no me guste, yo trabajo mejor y más rápido bajo presión; me cuesta mucho trabajar sin una meta a la vista, prefiero descansar). El caso es que gané, y la verdad es que recuerdo ese día  con mucha nitidez: yo vivía en México por aquel entonces, pero estaba de viaje en España. Desde la editorial llamaron a mi casa del D.F. y les respondió Silvia, una persona maravillosa que fue mi suegra, y ella me llamó corriendo a España para decírmelo. Aquí eran como las 6 de la mañana, así que, nunca mejor dicho, fue como un sueño. Llamé a la editorial y me equivoqué al marcar (así de nerviosa estaba yo) y empecé a hablar como una loca (algo común en mí), diciendo “Hola-soy-Aitana-Carrasco-que-me-han-dicho-que-gané-el-premio-A-la-Orilla-del-Viento-ay-madremía-no-me-lo-puedo-creer-qué-ilusión-muchas-gracias-nunca-he-publicado-antes-este-es-mi-primer-libro...” hasta que una voz me dijo: “Señorita, creo que se ha equivocado usted, esto es Domino’s Pizza”. Y me morí de risa y colgué y me volví a reír y también lloré. Luego marqué bien. Y luego llamé a mi padre y a mi madre y era tan temprano que se asustaron y yo les dije “No pasa nada, es una buena noticia: la mejor de las noticias” y mi padre pensó que estaba embarazada, pero no lo estaba. Eso sí: había parido mi primer libro.   

Ramona la mona

Autora: Aitana Carrasco // ISBN: 9789681680275

                                                                                                    

¿Qué esperas de los talleres que haces con los pequeños sobre tus libros?

Espero divertirme, y que los niños se diviertan, con la excusa de los libros. Hay muchas formas de divertirse, pero lo que yo intento es divertirme creativamente, y demostrarles que, para divertirse, a veces, sólo hace falta poner en marcha el cerebro, hablar, un papel, y un lápiz (apurando, ni siquiera hacen falta el papel y el lápiz). Mis talleres suelen tener como detonante un libro, pero el libro es más bien una excusa para hablarles de lo que es ser ilustrador, de lo que es ser Aitana Carrasco y de lo que es ser niño. Les hablo, me hablan y luego ponemos en marcha la imaginación. Es fácil. Y lo pasamos en grande.

Cada vez más los libros de papel están quedándose detrás y los nuevos libros electrónicos están ocupando las manos de muchas personas. ¿Cómo estás viviendo este cambio? ¿Crees que es positivo o negativo?

A mí me gustan lo libros de papel. Soy de esas. No me gusta, por ahora, leer en la pantalla (por alguna razón, no me entero bien y no retengo casi nada). Pero también es cierto que los cambios, en general, no me gustan: me dan cierto temor y, sobre todo, pereza. Sin embargo, los cambios no tienen por qué ser negativos. Me acuerdo de cuando empezó todo el mundo a tener ordenador, cuando yo iba a la facultad, y me negaba a tener uno y hacía mis trabajos a mano o en mi máquina de escribir. Y qué decir de internet, que me parecía una estupidez. Y mírenme ahora: sin internet y sin ordenador, no soy nadie. Estoy encantada el alud de información y la desaparición de las distancias y la comodidad que otorga la red y las nuevas tecnologías.

Es decir: que siento cierto rechazo hacia lo nuevo, pero soy consciente de que, en unos años, es muy probable que esté encantada con todos estos cambios que están revolucionándolo todo.

El fomento de la lectura es nuestro objetivo principal. Desde boolino tratamos de incentivar la lectura y que tanto los padres como los pequeños convivan con ella. ¿Hasta qué punto crees que beneficia la lectura?

Yo creo que la lectura ayuda a conocernos, a aprender cuál es nuestro lugar en el mundo. La lectura entretiene, forma, nos lleva de viaje hacia afuera y hacia adentro,  ayuda a que nuestro cerebro esté en forma. Es un refugio, un antídoto, un catalizador. A veces, incluso, la lectura puede, en cierto modo, salvarnos.

En boolino estamos convencidos de que tenemos que conseguir que las niñas y los niños lean más, para que se diviertan y, además, cuando sean adolescentes y adultos sigan haciéndolo, y hayan desarrollado más sus capacidades cognitivas. ¿Qué les recomiendas a los padres que quieren que sus hijos sean buenos lectores?

Les recomiendo que prediquen con el ejemplo: que tengan libros en casa, que sus hijos les vean leyendo, reservando tiempo para la lectura y disfrutando de ella, que les lean cuentos antes de dormir (o después) y, sobre todo, que no les digan que lean, ni que leer es bueno, ni que “mira tu prima Pepita, cuánto lee”, ni que “si lees un capítulo te daré un premio”, ni que “hay que leerse 3 libros este verano”, ni que “ese libro no es para tu edad”, ni que “leer cómics no es leer”, ni que “mejor léete este otro libro, que ese casi no tiene letra, con lo mayor que tú eres y lo bien que lees ya”. Que les dejen en paz. Que les den tiempo. Que les permitan aburrirse y tener que buscarse la vida para remediarlo. Los libros, cuando están ahí día tras día en tu casa, al final te llaman ellos. Te dicen “léeme”. Y, cuando es el momento, tú solito vas y los lees. Foto taller2

Después de que tus obras crucen el charco, te conozca mucha gente, colabores en revistas o acudas a conferencias, ¿qué es lo que más te gusta de todo?

Me gusta que me escriban de lugares lejanos diciéndome que han leído mi libro y les ha gustado; que haya personas que me manden mails para darme las gracias por un libro; que me busque gente que está preparando trabajos y tesis sobre LIJ y me pregunten cosas sobre mi obra y me hagan reflexionar sobre ella. Me gusta que me paguen por hablar y que la gente vaya a escucharme, es algo que me emociona mucho.

Pero, lo que más me gusta de todo, es cuando hago encuentros y talleres con niños y me dicen que dibujo muy bien y me saludan con ilusión y me ríen las gracias y se maravillan y me maravillan; cuando algún padre me dice que su hijo no se duerme si no le lee uno de mis libros; cuando en las ferias los niños me miran chisposos mientras les hago un dibujo; cuando en un aula algún maestro trabaja alguna de mis obras y me manda los dibujos de sus alumnos; cuando un niño me escribe una carta para decirme que en mi libro de mentiras se me ha olvidado una que le dicen sus padres a él, y me la cuenta y me hace un dibujo. Eso no tiene precio y me reconcilia con mi profesión y con la ciática que me duele de estar tanto tiempo sentada y con las vacaciones que casi nunca tengo y con todos los fines de semana que trabajo (que son casi todos) y con las goteras de mi casa de alquiler tan barato. Es por todo eso que no me cambio de oficio.

Para terminar nos gustaría que nos recomendaras un libro para conseguir despertar en nuestros pequeños el amor por la lectura, y que nos dedicaras alguna ilustración para boolino.

Recomendaría toda la obra de Janosch. Son libros tiernos, graciosísimos e inteligentes. Me gusta en especial Correo para el tigre. Es un libro que me hace reír y llorar, aunque no es de pena. Es de risa y de amor.

Muchísimas gracias por tu tiempo y atención, y desde boolino te ofrecemos un espacio para compartir inquietudes y conocimientos con nuestros seguidores cuando quieras.

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