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Boolino entrevista a Clara Peñalver

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Boolino entrevista a Clara Peñalver

«Este librito ha sido fruto del trabajo de cuatro personas. Aparte de mí, he contado con el apoyo de Paco Rodríguez (el psicólogo en la sombra y mi compañero de vida), Sara Sánchez que es una crack haciendo magia con la ilustración y Magela Ronda, mi editora de infantil, que apostó con fuerza por el proyecto y trabajó como el que más».

-¿Cómo pensaste en crear el método Habitación Sellada para abordar la creatividad? Diseñarla como símil de nuestro cerebro es una idea realmente creativa y útil

El método Habitación Sellada nace de dos poderosas emociones: el miedo y la inseguridad. Yo soy autora de novelas para adultos y, hace unos años, justo cuando decidí tirarme al barro para intentar dedicarme a escribir a nivel profesional, me llamaron de Random House Mondadori para publicar mi primer bebé Sangre para continuar trabajando conmigo. 

En ese momento, me sentí tan chiquitita frente a todos esos grandes autores que había en la editorial, que tuve una necesidad atroz de formarme. Mi editora me desaconsejó los cursos de escritura y, sin esa vía, decidí comenzar a aprender en torno a la creatividad y a cómo influyen nuestras emociones a la hora de escribir.

Por suerte lo tenía fácil: estoy rodeada de psicólogos.

Cursos de relajación en imaginación, hipnosis terapéutica, manejo de duelo, la teoría DISC para comerciales,... Todo eso, y un montón de libros que iban atrayéndome en las librerías y que, de un modo u otro, tenían mucho que ver con la creatividad. Como yo no soy ni psicóloga ni terapeuta, me limité a extraer de lo que iba aprendiendo la información que podía facilitarme el trabajo y hacerme crecer como profesional.

El resultado, basado en una técnica de hipnosis llamada "la habitación de cuatro paredes" (Ferguson), fue la "Habitación Sellada".

Y lo del símil con el cerebro, en realidad, es que guarda mucha relación con el proceso creativo. Los escritores estamos constantemente viajando del suelo (la realidad) al cielo (la imaginación); meter el proceso creativo en una habitación me permitía unir con la historia (como el septo cerebral) ambos procesos.

-¿Cuál es el mecanismo por el que la PNL programa o construye el propio cerebro a través del lenguaje? ¿Sería parecido a un proceso de empatía en tanto que aprender a comprender al otro?

Yo no soy ninguna experta en PNL pero  lo que sí puedo decirte es que, cuando logro captar el modo en que una persona ve, oye o siente el mundo, cuando salgo de mi mundo para comprender el mundo del otro, cuando consigo adaptar mi lenguaje a su sistema representacional,  la comunicación parece mucho más fácil. Probablemente, el psicólogo en la sombra tendría una opinión más rica y elaborada pero, desde mi punto de vista, controlamos la comunicación cuando conocemos el modo en que se comunican los demás. Para mí, la programación neurolingüística y la empatía no son exactamente lo mismo pero sí que se llevan realmente bien, se necesitan mutuamente. 

-¿De qué color eres tú o por cuál de los cuatro colores te ves más representada?

Podríamos decir que soy amarilla en esencia y que mi máscara (todo lo que he aprendido en la vida y lo que me ha hecho adaptarme al mundo), aparte de ser amarilla, tiene grandes dosis de color rojo, un pequeño baño de verde y muy poquito de azul.

-¿Cuándo está capacitado un niño para diferenciar entre emoción y sentimiento?

Si te digo la verdad, lo que realmente me parece interesante es que el niño sea capaz de ponerle un nombre a esa emoción que emana de él y que se ha acabado transformado en sentimiento porque, si la conoce, si la entiende, tendrá muchas posibilidades de manejarla satisfactoriamente. Muchas veces, lo importante no es el proceso sino lo que hagas con el resultado de ese proceso. Y creo que, para un niño, un buen punto de partida son los cinco años.

El epígrafe "Emoción o sentimiento" necesitó de la ayuda del psicólogo en la sombra porque, cuando me documenté al respecto, me encontré un montón de opiniones diferentes de muchísimos expertos. Fue un punto en el que llegué a agobiarme porque me costó trabajo explicar con sencillez algo que parecía fácil pero no lo era tanto.

Inventé la metáfora de la escalera, como un pequeño truco para captar la diferencia pero, a la hora de la verdad yo me quedo con dos preguntas: ¿Cómo me siento? Y, ¿qué puedo hacer con lo que siento?

Una frase que me encanta del psicólogo en la sombra es:

"No podemos elegir qué sentir, pero sí podemos decidir qué hacer con lo que sentimos y, por supuesto, podemos enseñar a nuestros hijos a hacer lo mejor con aquello que sienten"

-¿Cuándo decidiste incorporar las diferentes teorías de la psicología al proceso creativo que realizas como escritora destinada al público infantil?

Cuando me di cuenta de que, pasándolo por un filtro de juego, l@s niñ@s (empezando por mis sobrinas), comenzaban a ver el mundo en colores y, además, sacaban muchísimo jugo a las lecturas con las que jugaban. Ese fue el momento en el que constaté que mi forma de trabajar, para mí, era muy lúdica y que, con unos pequeños retoques, podría convertirse en una forma de aprendizaje creativa y emocional para los peques.

No quiero cerrar sin dar las gracias a Boolino por haber hecho este huequecillo a las pequeñas mentes de colores.

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Palabras clave de este post: cuentos infantiles, relaciones humanas, desarrollo de la creatividad

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