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El color de los recuerdos

La hora del cuento  · 

El color de los recuerdos

Por Cristina Gómez Montero

Conoce el color que tienen los recuerdos con este cuento infantil. Un relato que plantea un origen imaginativo y hermoso sobre nuestro origen.

Cuando Lola tenía siete años me reveló un secreto, un día, cualquiera, una tarde tonta. Tengo que decir que no es un secreto fácil de digerir así que descubrí, además de las maravillas que me contó Lola, que una tarde tonta puedes ser depositaria de los secretos más insospechados.

–  Mamá, yo vivo desde hace millones de años.
–  ­Pero naciste hace siete; yo estaba allí.
–  Te acuerdas de cuando era un bebé pero yo existo desde hace… ¡uf! “cuatrillones” de años.

Es lo que tienen los días cualquiera y las tardes tontas, que una recibe noticias asombrosas y se queda tonta.
 
–  ­Cuéntamelo todo.
–  Mamá, hace “cinco mil cuatrocientos tres millones” de años yo vivía en otro lugar. Es el mundo al que tú vas cuando sueñas, pero es real.
–  ­Descríbemelo, ¿estabas sola?
–  ¿Sola? ¡No! Me cuidaba el dragón rojo, siempre estaba conmigo, era muy grande pero nunca me pisaba, me cuidaba.
–  Pero, ¿cómo era ese lugar?
–  Existe todavía y en él hace frío, las montañas están nevadas, las flores son blancas y el cielo gris. Pero es tan agradable… eso creo recordar.

Yo vivía allí, hace “treinta mil cuarenta mil millones” de años. Construía un castillo de nubes, Dragón me ayudaba. Y a veces me escapaba a patinar a un lago helado y el dragón me encontraba.
Una mañana, mientras recogía flores blancas para preparar té, vi a una chica sentada cerca del lago, observando las montañas heladas. Sonreía, no me veía, tenía el pelo corto y las uñas pintadas de rojo, como mi dragón rojo. Era tan guapa que quise que fuera mi mamá.

Hablé seriamente con el dragón: “Quiero que sea mi mamá”.

–  Pero esta chica está aquí sólo un ratito, viene al frío de nuestro mundo para anestesiar sus miedos; no puede verte ni oírte.
­ –  ¿Y dónde vive?
 –   En la tierra de las contradicciones.
­ –  Yo quiero ir con ella, quiero que sea mi mamá. Y tú también te vienes conmigo.

Pero mamá, el dragón rojo no podía venir con nosotros, porque imagínate, en casa no habría cabido.
Así es como me convertí en bebé y entré en tu barriga. Ahora me acuerdo perfectamente.

El color favorito de mi hija Lola es el rojo, le hace recordar a su dragón. Me asegura que a veces sobrevuela el cielo para protegerla y muchas veces me pide que me pinte las uñas de ese color.

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Palabras clave de este post: cuentos infantiles, cuentos inventados, cuento infantil corto

Comentar post

mamen

Precioso

Cristina

Muchas gracias.

Maria

Muy bonito

M. ÁNGELES

¡Encantador!