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Elette

La hora del cuento  · 

Elette

Por Mónica Huerta Barbón

Un cuento de duendes para dejar de lado el chupete, una tarea complicada en algunos casos.

Había una vez en un duende que vivía en un bosque muy pequeñito, en la Tierra Mágica de los duendes y las hadas.

 Tenían también en su Tierra Mágica grandes praderas, con mucho campo para correr y jugar, pero a  Ellette, que así se llamaba el duende, le encantaban los árboles y siempre pensaba  que  el bosque que tenía en su Tierra Mágica era muy pequeño. A él le gustaba jugar en su bosque, subirse a los árboles, colgarse de las ramas.

   En el otoño, cuando al subirse a los árboles podía coger sus frutos, comerlos y repartirlos entre los habitantes de su Tierra Mágica.   Pero las frutas se terminaban pronto, porque no había muchos árboles. Él pensaba… “Si pudiera plantar más árboles tendríamos mucha más fruta para comérnosla todos”. Pero no sabía cómo hacer, porque en la Tierra Mágica, no tenían semillas de árbol para plantar.

   Un día Ellette,  paseaba un poco triste, pensando cómo podía hacer para aumentar su bosque y sin darse cuenta salió de la Tierra Mágica y llegó a un prado diferente. En él se encontró con seres que no había visto nunca, pero que si estaban en los cuentos que le habían contado sus papás y sus abuelos. ¡Eran niños! Habían ido con sus padres de excursión.

  Se fijó  que el niño más pequeño llevaba en la boca algo que nunca había visto. ¡Era un chupete!

El duende se acercó al niño, que se había alejado de sus padres, y le preguntó:

  -¿Qué es eso?

- Es un chupete   -dijo el niño.

-Yo nunca he tenido uno  -respondió el  duende.

-¡Toma, te regalo el mío! Ya soy mayor y mis papás siempre me dicen que debo dormir sin chupete. –respondió el niño.

   El niño le dio el chupete y Ellette lo metió en una bolsa de colores que siempre llevaba con él.

    Ellette, muy contento, se fue a su Tierra Mágica sin darse cuenta de  que la bolsa tenía un agujero y que el chupete se caía  cerca del bosque.

  Cuando llegó a su casa se puso muy triste al ver que el chupete no estaba. Pensó que lo había perdido en la tierra de los seres humanos y no se atrevió a volver.

  Unos  días más tarde, mientras iba al bosque a jugar, vio que estaba naciendo un árbol un poco apartado. Se sorprendió muchísimo porque hacía tiempo que no nacían árboles nuevos. Y como era muy curioso, se puso a excavar un poco la tierra para descubrir porqué nacía aquel árbol allí.

  Se llevó una gran sorpresa cuando vio que lo que había debajo... ¡Era el chupete que le había regalado aquel niño!. ¡Qué sorpresa! Allí, en el país de la magia,  si ponían chupetes en la tierra ¡nacían árboles! 

Entonces decidió ser fuerte, salir de su Tierra Mágica y recoger todos los chupetes que los niños ya no usaban porque eran mayores. ¡Así  podría tener un bosque cada vez mayor! Y habría muchas más flores en primavera y muchos más frutos en otoño.

  Y ¡quién sabe! Como Ellette vivía en el país de la Magia, quizá  en esos árboles nuevos que nacían de los chupetes crecieran chocolatinas…

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Palabras clave de este post: la hora del cuento, cuentos infantiles, cuentos, chupete

Mónica Huerta Barbón  ·  Los libros de Mónica H. Barbón

Licenciada en Psicología y Maestra de Educación Infantil en el Colegio Peñamayor. ¡Le encantan los niños! Desde siempre los libros han sido su pasión y les dedica todo el tiempo que puede, después de familia, que es su mayor prioridad.

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Ana Garcia

Me parece este cuento excepcional