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La hora del cuento: "El bosque de las palabras"

La hora del cuento  · 

La hora del cuento: "El bosque de las palabras"

Por David Bartolí

Cuando Oihane le pidió a su padre que le enseñara el Bosque de las Palabras jamás hubiera imaginado que le propondría un reto. Pero a ella, a la gran Oihane no había reto que no pudiera cumplir. 

Era un reto divertido, y además, ella podía escoger los temas; consistía en leer un libro cada mes durante cuatro años, cuando ella cumpliera los doce años. Así pues, Oihane decidió ser espía, aviadora, maga, capitana de barco, pirata, policía, profesora y treinta personajes más.

Ahora estaba en la última página de su último libro, en el cuál Oihane se había convertido en una egiptóloga que había descubierto la tumba más famosa jamás descubierta.

El Bosque de las Palabras era un místico bosque que los mayores se negaban a confirmar su existencia, pero todos los niños sabían que ese bosque existía. El padre de Oihane era de los pocos padres que creían en el bosque porque él conocía el camino ya que de pequeño había estado una vez, o por lo menos, era lo que se rumoreaba por el pueblo ya que nunca lo confirmó.

El día siguiente de terminar del libro, Oihane y su padre se levantaron cuando el sol apenas asomaba y después de un buen desayuno cargaron sus mochilas a las espaldas y salieron con paso decidido y alegre hacia el Bosque de las Palabras.

Tuvieron que traspasar el río Ahaztuta saltando entre piedras, tuvieron que ascender la montaña Gubitak y cuando comenzaron a descender por la ladera, el padre de Oihane le enseñó cómo la brújula daba vueltas y vueltas sin parar.

Mientras descendía, Oihane contemplaba  el valle y a lo lejos, una montaña más alta que la que habían subido.  Pero al llegar a la falda de la montaña el padre de Oihane se desvió del camino marcado por el continuo pisar de los animales y señaló una especie de gruta.

Se adentraron a la gruta y al momento les envolvió la oscuridad y  con ella, un cierto escalofrío acompañó a Oihane. Fue una leve sensación que duró menos de un minuto porque de repente y sin saber cómo, la luz del Sol entró con fuerza por una salida que ella juraría no haber visto antes.

Cuando salieron, la cara de Oihane habló por si sola cuando abrió la boca de la sorpresa. Se encontró con un bosque donde todas las hojas de todos los árboles estaban escritas. Fue al primer árbol  y fue mirando cada hoja donde cada una de ella tenía algo escrito.

“Dedica el tiempo a los demás y te lo dedicarás a ti”

“La madre se entristeció cuando le trajo las habichuelas”

“Así fue como el cisne comprendió porque no había sido nunca un pato”

“La paciencia es una virtud que solamente se consigue con tranquilidad”.

“Era un niño del tamaño de un pulgar”.

“No es el tiempo el que pasa, pasamos todos nosotros”

Cada hoja de cada árbol contenía una frase, un cuento o unas palabras. Oihane se quedó estupefacta al descubrir el Bosque de las Balabras hasta que la voz de su padre rompió su ensimismamiento.

-Hija mía, ¿Espectacular, verdad?- preguntó su padre abriendo los brazos y señalando el bosque.

-Esto es… esto es… indescriptible papá. ¿Dónde estamos?- preguntó Oihane.

-Estás ante el Bosque de las Palabras, aquí es donde nacieron todas las palabras que existen en el mundo y donde los sabios del bosque crearon todos y cada uno de los libros que hoy conocemos. –Respondió su padre.

Oihane se quedó desconcertada y preguntó. –Pero si los libros lo hacen los escritores, ¿O no?

- Los sabios del bosque crean los libros y luego los envían a la persona indicada para que lo plasme en un libro. –Contestó su padre.

- Pero papá, ¿Cómo se lo envían los sabios a los escritores? –Volvió a preguntar Oihane.

- Los sabios lo envían directamente a la mente del escritor. Cuando veas que un escritor comienza a pensar y mira un momento hacia arriba, justo en ese momento reciben la información.  Algunos lo llaman inspiración, otros lo llaman revelación y unos pocos más, poesía. – Declaró su padre.

Así fue como Oihane se convirtió en la protectora del Bosque de las palabras y cuentan que es la auténtica razón por la cual Oihane significa bosque.

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David Bartolí

David Bartolí

Uno de nuestros cuentistas de "La hora del cuento".

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