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La Hora del Cuento: Lola sueña con Wu Zetian

La hora del cuento  · 

La Hora del Cuento: Lola sueña con Wu Zetian

Queremos presentaros a Cristina G. Montero de la mejor manera posible y hemos pensado que lo mejor es hacerlo con uno de sus sueños-cuentos.

Una historia entre el sueño y la vigilia que, como todos los sueños, es aparentemente irracional. Sin embargo sabemos que la fantasía, cuando menos te lo esperas te sorprende con los ojos abiertos, así que mejor tomar la realidad como algo maravilloso e imprevisto y disfrutar de los sueños que, como este, nos sumergen en ese espacio etéreo que es el terreno de los cuentos.

Lola sueña con Wu Zetian por Cristina G. Montero.

Se encontraba Lola en un lugar desconocido para ella; no hubiera sabido explicar qué era todo aquel mar de vegetación sobre el que levitaba. Porque no estaba volando, pero sus pies tampoco tocaban el suelo. ¡Qué vértigo sintió cuando al mirar hacia abajo descubrió que caminaba sobre agua! Se agachó tanto que casi sumerge su cabeza en esa ciénaga indescriptible; menos mal que estuvo rápida de reflejos y moviendo los brazos hacia atrás en círculos consiguió erguirse de nuevo para vislumbrar un estanque tan grande que se perdía en el horizonte.

Desde luego, aterrizar así en los sueños cansa una barbaridad, ¡qué manera de hacer volar su imaginación, nunca mejor dicho! Repuesta del susto, y del vértigo, Lola volvió a contemplar, ahora con más detenimiento, aquella vegetación, para descubrir que era realmente preciosa: De entre miles de hojas muy verdes con forma de corazón asomaban unas flores blancas que parecían mariposas a punto de alzar el vuelo. “Bien, supongo que tendré que avanzar hacia alguna parte”, se dijo, y cuando comenzó a dar los primeros pasos, sintió que se tambaleaba otra vez porque algo surgía del interior del agua, justo bajo sus pies. Antes de que la pequeña pudiera sentir ni siquiera un poco de miedo, vio a un delfín asomándose a la superficie. “¡Un delfín en un estanque! No lo había visto nunca”, pensó. El pez miró a la niña y ella juraría que le dedicaba una sonrisa, la interpretó como una invitación a subirse en su lomo y así lo hizo; pronto se movía por el mar de corazones verdes como “pez en el agua”.

Pasó un rato nadando o levitando, según se mire, y el delfín se paró en un kiosko que también se alzaba sobre el estanque. Lola estaba muy impresionada, el kiosko, por llamarlo de alguna manera, era precioso,  más bien era una cabaña hecha con varios troncos de madera, a los que se habían adherido graciosamente las flores blancas que salpicaban todo aquel lugar. “Sin duda son como mariposas”, se dijo la niña. En el centro de aquella pequeña estancia había una anciana con cara redonda y amable, ojos rasgados, vestida con un viejo kimono y un sombrero de paja en forma de cono. Comenzó a hablar la señora en un idioma ininteligible: “你想买帽子吗?1” Y el delfín, que hasta ahora no había dicho palabra, tradujo:

–Te pregunta si quieres comprarle un sombrero.

–这是一家纪念品的商店,但是因为因为我没有,所以我卖帽子.2–, añadió la anciana.

–Te explica que …–, siguió el delfín, pero Lola le interrumpió de inmediato.

–Ahora la entiendo perfectamente, y mira, puedo yo también contestarle en su idioma, –dijo muy segura de si misma–. 我真的想买一顶帽子,不过我一顶也看不着。3

Wu Zetian, que así se llamaba la vendedora, convenció a Lola para que eligiera un tipo de sombrero, porque ella los hacía de paja con sus propias manos. La niña pensó en elegir uno para el delfín, en hacerle un regalo por haberla llevado hasta allí; primero se le ocurrió que le quedaría gracioso un sombrerito de cumpleaños, pero era poco serio, así que decidió pedirle a Wu que le hiciera un sombrero de copa. En un abrir y cerrar de ojos tenía ante sí un gorrito mandarín y Lola no se atrevió a contrariar a la anciana que parecía estar muy contenta con el resultado. “Sólo sabe hacer estos sombreros”, pensó. Inmediatamente se lo puso al delfín.

–为了保护你免受太阳晒。4–, le dijo.

Cuál fue la sorpresa de Lola cuando, al colocarle el gorrito, el animal comenzó a disminuir de tamaño hasta convertirse en una miniatura, una preciosa figurita de cristal.

–我现在已经有一个卖给你的纪念品。5–, gritó con júbilo Wu Zetian.

–但是我没有钱付你这个小晶体的海豚。6–, se lamentó Lola.

–艾呀,女孩子。。你不能用钱付没一个东西,请你带来一些花,咱们就扯平了。7

–这朵花叫什么名字 8–, preguntó Lola, que tenía curiosidad por la forma de corazón de sus hojas y por las flores, las que parecían mariposas.

–蛙的咬…- le contestó la anciana-, 但是因为我在这儿从来没看过一只蛙,不知道个道理。9

Lola obedeció a Wu Zetian y recogió varias flores para ella; apretó fuertemente al delfín contra su mano derecha y cerró los ojos. De repente notó mucho frío, volvió a abrir los ojos y comprobó que se encontraba en casa del dragón, la figurita ya no estaba.

  1. ¿Quieres comprarme un sombrero?
  2. Ésta es una tienda de souvenirs, pero como no tengo, vendo sombreros.
  3. Me encantaría comprar un bonito sombrero, pero no veo ninguno.
  4. Para que te protejas del sol.
  5. ¡Ahora ya tengo un souvenir para venderte!
  6. Pero yo no tengo dinero para pagarte por este pequeño delfín de cristal.
  7. Ay niña, no todo se paga con dinero, tráeme algunas flores más para mi tienda y estaremos en paz.
  8. ¿Cómo se llaman estas plantas?
  9. Mordiscos de rana… aunque no sé muy bien la razón porque nunca he visto a una rana por aquí.

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