Blog by Boolino

Mucho más que cuentos infantiles

Boolino es más que una web de cuentos infantiles y novela juvenil. Encuentra en nuestro blog consejos de lectura.

La isla de los besos

La hora del cuento  · 

La isla de los besos

Por David Bartolí

Tenían de todo en la isla. Tenían mar, playa y pescado. Tenían árboles, alimentos y fruta. Pero de lo que más orgullosos estaban era de su cielo azul, de su brisa ligera y de su felicidad.

Y la manera que tenían de agradecerlo era besando todas y cada una de las cosas que la naturaleza les regalaba. Cada vez que cogían una manzana, que pescaban un mahi-mahi o una gallina ponía un huevo les daba un beso para así dar gracias a la naturaleza por los regalos que ésta les daba. De esta manera, la naturaleza sintiéndose amada daba los mejores frutos, clima, agua o tierra que pudiera ofrecer.

Pero un día, una de los chicas que recogía aguacates se dio cuenta que uno de los árboles tenía las hojas secas y con poco fruto. Se presentó dónde estaban las cabañas y comenzó a preguntar si alguien sabía algo de aquél árbol.

-Lo estoy cuidando yo -dijo Tawhiri, saliendo de la cabaña cruzándose de brazos enfadado. -¿Por qué lo preguntas Hoku?

-Porque las hojas están secas Tawhiri, ¿Ya le das tu amor? –Preguntó Hoku.

-Estoy cuidando ése árbol y si no quiero no le tengo que dar ningún beso. Déjame en paz! –Replicó Tawhiri enfadado y volviendo a su cabaña.

Al día siguiente Hoku volvió a ver cómo estaba el aguacate y se encontró un árbol aún más triste, decaído y cansado así que fue directamente a hablar con una de las ancianas del pueblo.

-Besos Taranga –dijo Hoku cuando entró en la cabaña.

Taranga besó a Hoku y dio su mano para que la ayudase a levantarse.

-¿Qué deseas dulce Hoku? –perguntó Taranga.

-Tenemos un gran problema, uno de los aguacates, el que cuida Tawhiri, está cabizbajo, como ausente ya de todo su entorno. Sus hojas están secas y ya no da frutos, se ha quedado sin fuerzas. –Informó Hoku. – He ido a hablar con Tawhiri pero no entra en razón.

Taranga comenzó a andar lentamente mientras respondía:

-Vamos a ver a Tawhiri y vamos a solucionar esto.

Cuando llegaron a la cabaña se encontraron a Tawhiri deshojando una margarita y hablando en voz baja –Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere.

-Besos Tawhiri –Dijo Taranga. –Veo que necesitas respuestas en el amor.

Tawhiri escondió rápidamente la margarita casi deshojada y respondió; - No, no, no necesito nada. –Replicó Tawhiri.

-De este amor podemos hablar solamente si lo deseas, intentaré aconsejarte lo mejor posible pero yo venía a hablar de otro amor, de tu árbol de aguacate. –Expuso Taranga y con una mirada le dijo a Hoku que marchara.

-Mi árbol lo cuido como yo quiero, nadie tiene que decirme nada. –Replicó Tawhiri.

Taranga se sentó al lado de Tawhiri y cogió su joven mano.

-El árbol que estás cuidando necesitas dos cosas vitales; agua y amor. El agua nos la regala el cielo pero el amor solamente tú puedes darlo. La naturaleza es sabia, si tú das besos recibirás besos, si tú das odio recibirás odio, si das tristeza recibirás tristeza.

Si tu sueño es que la margarita te diga sí, lo primero que tienes que hacer es dar y cuando menos te lo esperes, recibirás. –Argumentó Taranga.

-Es que Hoku no me hace caso. -Tawhiri se tapó la cara con las manos disimulando sus lágrimas.

Taranga dejó solo a Tawhiri que reflexionara y marchó silenciosamente.

A partir de aquél día Tawhiri comenzó a regar su árbol y a darle besos y éste comenzó a recuperar poco a poco el color y la fuerza.

A la semana, Hoku volvió a pasar donde estaba el árbol de aguacate y descubrió que brillaba como nunca, dando unos frutos hermosos y sabrosos.

Fue a la cabaña de Tawhiri para felicitarlo por aquél cambio tan positivo y cuando entró en la cabaña se lo encontró de espaldas y hablando en voz alta.

-Oh Hoku, todas las margaritas me dicen que sí, mi árbol ahora es feliz. He dado todo y no te tengo, ¿Qué haré? – En aquél momento Tawhiri se giró y se sobresaltó al encontrarse allí mismo a Tawhiri que sonreía y le contestaba:

-Ahora seremos por siempre felices. –Contestó acercándose con los brazos abiertos.

También te puede interesar:

Palabras clave de este post: la hora del cuento, cuentos infantiles para la hora del cuento, la hora del cuento de boolino

David Bartolí

David Bartolí

Uno de nuestros cuentistas de "La hora del cuento".

Comentar post