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Narrativa transmedia y crossmedia en la literatura infantil y juvenil

Jóvenes lectores  · 

Narrativa transmedia y crossmedia en la literatura infantil y juvenil

Por Elisa Yuste

La edición digital abre todo un mundo de nuevas posibilidades a los creadores. La incorporación de sonido, imagen en movimiento, elementos interactivos, sensores, etc. a los materiales de lectura puede utilizarse, y de hecho se utiliza, como mero reclamo publicitario, pero también está dando lugar a ejemplos sobresalientes en los que se enriquecen la experiencia estética y la experiencia de lectura. Ejemplo de ello son la narrativa transmedia y la narrativa crossmedia.

La primera se refiere a historias contadas de distintas maneras en diferentes plataformas, que cuentan con la participación de los lectores. Transmedia no es enriquecer la versión digital de un libro con enlaces, vídeos o podcasts, ni tampoco adaptar una obra al formato audiovisual.

Una historia transmedia se expande a través de diferentes plataformas incorporando nuevos contenidos, personajes y jtramas, aunque no es necesario acceder al contenido narrado en cada una de las plataformas para comprender la historia en su conjunto. Cada formato permite al autor contar su historia, pero de una forma distinta. No se trata de añadir extras dado que cada medio forma parte de la historia, aportando una experiencia de lectura diferente. Los lectores hacen suya la historia y la transforman en múltiples obras derivadas.

Las narrativas crossmedia, por su parte, son historias que se extienden por medio de distintas plataformas, con diversos autores y estilos, aportando información a la construcción de un relato unitario y sin sentido autónomo si no se experimenta todo el conjunto. La principal diferencia con la narrativa transmedia es que el relato no se entiende si no se accede a todas la plataformas.

En la producción editorial para niños y jóvenes en español no hay demasiados ejemplos de este tipo de narrativas por lo complejo de su desarrollo (tampoco en la producción para adultos), aunque encontramos algunos de narrativa transmedia.

El primero, El silencio se mueve, de Fernando Marías, una obra que ha contado con mucho reconocimiento en nuestro país, por ser considerada la primera novela transmedia en español. La novela en formato papel se amplía a través de la página web personal del protagonista, el hijo de un ilustrador, Joaquín Pertierra, así como a través de la web de otro ilustrador (Javier Olivares) que está reuniendo reproducciones de su obra. El rastreo de esas obras se convierte casi en una novela paralela a la que se lee en papel, que ha dado su fruto también en forma de exposiciones, coloquios y reflexiones.

A esta propuesta la siguió en el tiempo Pomelo y Limón de Begoña Oro, Premio Gran Angular (2011) y el Premio Hache (2012), que cuenta la historia de Jorge y María, dos adolescentes que no pueden vivir una historia de amor normal debido a la fama (y la enemistad) de sus madres, una actriz y una política. La obra está disponible en papel y aen formato digital con contenido hipervinculado: fotos, enlaces web. Y la historia se expande a través del blog de la protagonista.

Del mismo año es Cielo rojo de David Lozano, en cuyo desarrollo del argumento tiene gran importancia la información contenida en el blog secreto de un periodista muerto. El lector tiene que acompañar a los protagonistas en el proceso de dar con la contraseña que permite acceder a él, pero además tiene el privilegio de poder ser él quien teclee la contraseña en la vida real y de acceder a la par que los personajes.

Posterior en el tiempo es la serie Odio el Rosa de Ana Alonso y Javier Pelegrín, que se ha convertido en la propuesta de literatura transmedia que más éxito y más trayectoria ha tenido en nuestro país. Una historia que se desarrolla en un futuro relativamente próximo -mediados del siglo XXI- contada desde distintas perspectivas, en la que los problemas socioeconómicos actuales se han agravado y han transformado la sociedad completamente. Una propuesta que, en este caso, se extiende a través de la redes sociales Facebook y Twitter y cuya última entrega está formada por Historia de Julia e Historia de Alan.

Del otro lado del charco nos ha llegado la propuesta de Cuenta regresiva, un proyecto producido por Educ.ar con el objetivo de sensibilizar sobre el tráfico ilegal de animales en Argentina, a través de la historia de cuatro jóvenes que unen fuerzas para descubrir una red ilegal de tráfico de especies en peligro de extinción. La lectura incorpora textos, ilustraciones, fotografías, animaciones, vídeos, sonidos, música, propuestas interactivas, videojuegos, un blog, perfiles en redes sociales… Y recientemente hemos conocido la iniciativa de LuaBooks, una editorial colombiana que está desarrollando un catálogo de contenidos en este línea.

Todos constituyen buenos ejemplos de las enormes posibilidades que la tecnología brinda para la creación de contenidos enriquecidos.

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Palabras clave de este post: transmedia, literatura juvenil, crossmedia

Elisa Yuste  ·  Consultoría en cultura y lectura

Consultora y formadora en lectura, tendencias en edición digital y aplicaciones de la tecnología en entornos culturales y educativos. Miembro del equipo de Dosdoce.com. Colabora con Manuscritics.com, boolino.com y Leoteca.es.

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