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Nicolás

La hora del cuento  · 

Nicolás

Por Isabel Gamma

Había una vez un pequeño niño, que creía que era diferente sólo porque él se sentía muy bien cuando se despertaba por las mañanas.

Mientras los demás niños de la escuela llegaban molestos porque no habían dormido bien, o porque no habían desayunado algo rico en el calor de su casa.

Y lo veían a él diferente no solo por su corta estatura que hacía que fuera el más pequeño de la clase, sino porque sonreía y decía cosas como:

 “agradezco la oportunidad de estar con ustedes” cuando salía al recreo…

-¡Qué cosa mas rara!

También decía cosas como “agradezco que mi mamita me haya puesto éste huevo cocido para mi almuerzo, porque tiene muchas cosas que hacer y se da el tiempo para preparar mis cosas favoritas”…

¡Qué cosa mas rara!

Mientras que los demás compraban si tenían dinero y además comparaban si una cosa era más rica o más grande y si no les gustaba lo tiraban, a veces, casi por completo al bote de basura, no solo si habían gastado completo su dinero, sino también si su mamá se los daba.

Y así sintiéndose especial pasaron los días y los meses y los años … y Nicolas creció y aún cuando bajito, nunca su ánimo ni su corazón venció.

Un día una rara y muy intensa lluvia cayó en la calle de Nicolas, él con cubetas a recoger agua aprovechó.

Días completos de agua pasaron y Nicolás salía con botas e impermeable a dar gracias al cielo por el agua que en sus cien botes había almacenado.

-¡Qué cosa más rara!-

Todos los demás en su calle se guardaron renegando de la lluvia que en esos días no debería caer y menos en una sola calle, unos días después a casa de Nicolas a pedir un poco de agua fueron a solicitar, para poder de su sequía sobrevivir.

Por dos semanas había dejado de caer agua en su Colonia, y aquella agua de lluvia significaba la gloria.

Nicolás que era un chico optimista, con mesura en partes iguales el agua repartió.

La sonriente y orgullosa madre de Nicolás a todos con sonrisas recibió y felicitó a su hijo por haber encontrado el lado positivo de todas las situaciones que hasta el momento con ella experimentó.

Nicolás orgulloso y sonriente por el resto de sus días vivió…

y nunca más aquella expresión sonó

-¡Qué cosa más rara!-

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