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¡No quiero comer!

Queremos saber...  · 

¡No quiero comer!

Por Nora Rodríguez

Dar el pecho o el biberón a tu hijo es una experiencia única y enriquecedora en muchos aspectos. Sin embargo, cuando el bebé se niega a comer no siempre hay que pensar que la causa es que no tiene más hambre o que no se encuentra bien de salud. En algunos casos también es conveniente observar otros aspectos relacionados con la comunicación madre-hijo.


 

Fortalecer vínculos

El llanto, los gritos, la capacidad para relajarse y el modo en que aceptan o no el alimento constituyen el principal lenguaje de tu bebé. Ésta es una de las razones por las que es fundamental interpretar adecuadamente lo que él te quiere decir cuando rechaza la comida.

Si tu bebé se encuentra bien de salud y no quiere comer, de nada sirve que te estreses e insistas en que continúe comiendo de inmediato. Ten en cuenta que para tu hijo la experiencia de comer es un aprendizaje continuo en que participan todos sus sentidos y emociones. Durante el tiempo que dura la comida también recibe las impresiones del medio que le rodea.

Es por eso que si tu hijo no quiere comer y te dejas llevar por la ansiedad o por el miedo a que no se alimente bien, lo percibirá y no se sentirá seguro. Por el contrario, si te mantienes tranquila y atenta a lo que él necesita, compartiendo la experiencia con la misma atención que él lo hace, estarás afianzando la relación desde la confianza y la seguridad.

También puede rechazar la comida si no mantienes el contacto visual y no le miras a los ojos, o no le cantas ni le hablas mientras le das de comer. En estos casos, lo que tu hijo puede estar rechazando es la falta de participación y no la comida en sí. Así que puede ser que todo lo que necesites sea dedicarle un poco más de atención.

¿Cómo saber cuando no es la comida lo que le desagrada?

Dar de comer es un proceso en el que madre e hijo aprenden y en el que el bebé está recibiendo la experiencia en su conjunto, no lo percibe solo como una forma de alimentarse. El vigor, la frecuencia y la regularidad con que el bebé succiona es una excelente señal para saber si está a gusto. A medida que lo conozcas, no obstante, podrás darte cuenta hasta dónde tu actitud repercute en él y hasta dónde eres tú quien controla la situación.

Cada vez que sientas que tu bebé se puede ahogar si succiona con avidez, o bien si temes que no se alimente correctamente si succiona poco a poco, recuerda que estos pueden ser tus propios miedos y no lo que ocurre realmente. Cuando le vayas a dar el pecho o el biberón las primeras veces, tómate mucho tiempo para llevar a cabo lo que te has propuesto. ¡La lactancia es un proceso al que ambos os tendréis que adaptar! Cantarle, hablarle, acariciarlo es a veces el modo más seguro de ayudarlo a relajarse para que el encuentro sea placentero para ambos.

Dar el pecho o un biberón no es sólo proveer a tu hijo de los aportes nutritivos que su organismo necesita, es principalmente una experiencia:

  • emocional, por la sensación de unidad e intimidad que experimentas con tu bebé.
  • psicológica, porque muchos miedos se rinden ante el placer de alimentarlo.
  • visual, mediante el contacto de tu mirada con la de tu hijo.
  • táctil, por la temperatura de la leche, la succión del pezón y la cercanía de los cuerpos.
  • gustativa, por el sabor de la leche.
  • olfativa, por el olor de la leche y tu olor corporal (no uses perfumes cuando debas dar de mamar).
  • auditiva, si le hablas, le narras un cuento o le cantas mientras lo estás amamantando.

Cuando comen sólidos

Una de las cosas que deberás tener en cuenta cuando comiences a dar alimentos sólidos es que existen muchas posibilidades de que la primera experiencia sea difícil. En primer lugar porque cuando cambies el tipo de alimentación, tu hijo deberá aceptar una cuchara en lugar de una tetina, y una consistencia diferente. Para él, su primera comida será toda una aventura y quizás llore o la rechace. En esos momentos, es conveniente no forzar ninguna situación y dejar que tu bebé te indique hasta dónde quiere seguir probando y hasta dónde no. Unos pocos días de prueba incluso es a veces recomendable para que se adapte paulatinamente tanto a este como a futuros cambios. Lo mejor es que le dejes probar un alimento por vez, para que pueda reconocer sabores y para que tú sepas cuál le desagrada o no le sienta bien en caso de que ello ocurra. Permite que tu bebé toque el alimento y que, si lo desea, descubra su consistencia mediante el tacto.

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Palabras clave de este post: hábitos, comida, niños

Nora Rodríguez

Nora Rodríguez  ·  Happy Schools Institute

Escritora, ensayista y pedagoga, así como pionera en el estudio de la violencia escolar en España y un referente mundial en innovación pedagógica. Durante más de veinte años ha impartido conferencias y formación sobre educación a profesores y directivos de diversas universidades, y a padres en organismos internacionales.

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