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¿Por qué son así los cuentos infantiles clásicos?

Valores y emociones  · 

¿Por qué son así los cuentos infantiles clásicos?

Por Mónica Blasco

Caperucita Roja, El arca de los animales, Pedro y el lobo, El gato con botas… ¿Por qué son así estos cuentos? ¿Alguien se lo ha preguntado alguna vez? Por lo general, no cuestionamos aquello que aprendimos en nuestra niñez. Lo recordamos de forma tan especial… ¿cómo vamos a cuestionárnoslo ahora?

Quizá una persona se inventó una historia para entretener a su hijo/a o, seguramente, para enseñarle valores y para que aprendiera sin darse cuenta. Más tarde, ese niño/a se hizo mayor y, probablemente, tuvo su propia familia a la que también contó esa historia otorgando solo algunos cambios de su propia cosecha.

Y es que, a pesar de que cuando somos adolescentes nos repetimos y nos tripitimos que nunca haremos lo mismo que nuestros padres, cuando llega el momento se activa en nosotros un pilotito que nos hace tragarnos nuestras palabras. Cuando nos encontramos en el rol de padre, madre, tía, abuelo y cualquier otro rol por primera vez, sacamos de nuestro cerebro las experiencias vividas con las que hemos aprendido y las ponemos en marcha. Hacemos lo que nuestros padres hicieron con nosotros porque son el ejemplo más vivo que tenemos en nuestra experiencia pasada. 

Es por esto por lo que a veces nos sorprendemos diciendo una frase exactamente igual que nuestra madre o tomando una actitud típica de nuestro padre cuando hablamos con los pequeños. En ese momento podemos darnos cuenta y cambiarlo si no nos gusta o, simplemente, dejarlo pasar.

Con los cuentos ocurre lo mismo. Es más probable que un adulto tenga facilidad para contar un cuento si de pequeño le contaron cuentos, que una persona que no tuvo momentos así en su infancia. ¿Y qué cuentos tendemos a contar o a leer con más frecuencia? Sí, exacto, los que a nosotros nos leían. ¿Nos cuestionamos entonces por qué los cuentos eran así y no de otra manera? Depende de la curiosidad de cada uno/a.

Y como el mundo con personas curiosas es mucho más divertido, las recomendaciones de hoy nos muestran las historias de siempre pero elaboradas por mentes curiosas que se han atrevido a mejorar la forma en que los peques pueden adentrarse en el mismo mundo interior que el de sus padres.

Cuentos clásicos

 

El gato con botas, de Xavier Deneux y la editorial Combel, es un libro para niños de +3 años con páginas en cartoné que alterna páginas con sobre-relieves y bajo-relieves para captar la atención del niño y fomentar la experiencia sensorial.

A partir de los 3 años, es posible que los niños mientan para eludir un castigo o responsabilidad. Para trabajar el valor de la sinceridad no hay mejor cuento que el de Pedro y el lobo, esta vez adaptado con nuevos sucesos por Loqueleo Santillana en el que se aprenden valores como la amistad, el compañerismo y la paz.

Pero si lo que queréis es un cuerno tierno y con mucho humor, podéis leer Caperucita Roja, de la Editorial Jaguar para niños de +3 años con ilustraciones adorables.

Y, como es bien sabido, entre niños y animales hay un vínculo muy fuerte. Se resultan curiosos, se divierten, se respetan y se sienten acompañados mutuamente. Para esta relación tan especial hay un cuento especial. El arca de los animales, escrito por Marianne Dubuc y editado por Editorial Juventud, nos acerca una historia para los más pequeñitos. Los niños de +1 año, podrán disfrutar de la base de la historia de siempre junto a novedades como juegos, aventura y magia.

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Mónica Blasco

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Psicóloga de formación y motivación. Le encanta escribir y unir sus dos pasiones, psicología y cuentos. Empecinada en sacar el niño que todos llevamos dentro. Soñadora, divertida y autora de "La pequeña gran Lucía".

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Carmen

La añoranza de nuestra infancia hace que repitamos con nuestros hijos e hijas , canciones , cuentos , retahílas que nuestros padres nos contaban.