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Ser padres de un hijo único

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Ser padres de un hijo único

Por Nora Rodríguez

A menudo, los padres de hijos únicos suelen ser o muy permisivos o muy estrictos. El miedo a que el niño se sienta solo o que tengan todas las expectativas puestas en él para que triunfe en la vida, puede hacer que se comporten con su hijo de un modo demasiado exigente.

Término medio

Algunos padres creen que si a su único hijo no le dan todo tipo de privilegios éste no podrá alcanzar en un futuro lo que desea. Otros, temerosos de que el niño no entienda cuáles son los límites, crean un ambiente demasiado restringido con muchas reglas. En ambos casos al niño no se le está enseñando a encontrar su propio espacio físico y psicológico.

En el primer caso, cuando los padres no ponen límites al niño y le dan todos los caprichos, con el tiempo el niño puede ser cada vez más exigente y confundir la satisfacción de sus deseos con el cariño de sus padres. En este caso se está estimulando la inseguridad más que la seguridad. De algún modo, porque en lugar de enseñarles a encontrar distintos atajos para resolver problemas por sí mismos se les está dando todo hecho.

En el segundo caso, cuando los padres son muy estrictos, la presión que ejercen sobre ese único hijo repercute a menudo también en su autoestima. Generalmente porque les comparan con otros niños o con modelos rígidos de conductas estereotipadas. Se trata pues de hijos únicos a los que no se permite ni equivocarse ni arriesgarse. El niño puede sentirse inseguro con el agravante de que se sentirá culpable cuando crea que ha fallado a sus padres al no obtener los logros esperados.

El camino medio no sólo ayudará a que los niños comprendan que hay situaciones que deben resolver por sí mismos, sino que los motivará para despertar en ellos la consciencia de grupo, el trabajo en equipo y habilidades relacionadas con la inteligencia emocional.

El papel de los padres

A menudo, cuando un niño es educado estrictamente o con demasiados privilegios no sabe tomar decisiones inteligentes cuando está con otros niños porque se muestra inflexible. En cambio, si los adultos le tratan con cariño, atención, respeto y le enseñan a jugar, sin duda le están ayudando a ser más espontáneo ante los demás. Si uno o ambos padres están convencidos de que el niño por ser único es diferente en algún aspecto, él actuará de ese modo.

Si, por el contrario, los padres le enseñan a tener en cuenta las opiniones de los demás, y le ayudan a socializar con primos y amigos desde una edad temprana, le estarán enseñando la convivencia que necesita para aprender para lograr sus objetivos.

Muchos padres de hijos únicos se mueven entre estas dos directrices: premio - castigo. Por eso es importante que los padres de un hijo único aprendan a establecer reglas en el hogar basadas en el respeto por el entorno familiar. Cada cierto tiempo, los padres, necesitan evaluar si dichas reglas continúan siendo necesarias o si el niño ya las ha asimilado y es hora de añadir otras nuevas. En todo caso, es fundamental permitir que el niño se equivoque y corrija el camino. Los padres pueden ayudarlo a establecer acuerdos o presentarle dos o tres soluciones posibles, para que aprenda a tomar decisiones.

Errores comunes de padres de hijos únicos

  • Tratarlos con rigidez para que se porten siempre correctamente.
  • Olvidar que se pueden fijar límites y ser al mismo tiempo permisivo para que se descontrolen de vez en cuando.
  • No escuchar atentamente cuando quieren expresarse. A veces, las prioridades de los padres no son las de los hijos e imponerlas constantemente no sirve de nada.
  • Mostrarse invulnerable como adulto y no pedirle su opinión. Los hijos únicos necesitan aprender a compartir y a colaborar no sólo en las tareas de la casa sino también el los pequeños problemas de la familia.
  • Llenar la agenda del niño con actividades que no le permiten tener tiempo para él y para compartir actividades con personas que él desea.
  • Darle todo hecho.
  • Creer que el hijo es una propiedad y no reconocer que él tiene una voluntad propia.
  • Tener la fantasía de que él, en un futuro, conseguirá todo lo que los padres no han logrado.

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Nora Rodríguez

Nora Rodríguez  ·  Happy Schools Institute

Escritora, ensayista y pedagoga, así como pionera en el estudio de la violencia escolar en España y un referente mundial en innovación pedagógica. Durante más de veinte años ha impartido conferencias y formación sobre educación a profesores y directivos de diversas universidades, y a padres en organismos internacionales.

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