Blog by Boolino

Mucho más que cuentos infantiles

Boolino es más que una web de cuentos infantiles y novela juvenil. Encuentra en nuestro blog consejos de lectura.

A veces me duele...

La hora del cuento  · 

A veces me duele...

Por Pepe Trivez

A veces me duele la cabeza. Me siento un poco atontado, torpe. No escucho bien y me molesta que te acerques y me hables.

A veces me duele la cabeza y es como si una telaraña cubriera mi cerebro. He visto un cerebro en la clase de ciencias. Es muy feo. Pero debe ser horrible cubierto por telas de araña espesas y boscosas.

Algunas veces el dolor se vuelve un foco, se concentra en un punto, sobre uno de mis ojos, justo sobre la ceja. Entonces no puedo evitar pensar en cómo se sentirá un corcho cuando tratan de arrancarlo de la botella. La misma sensación de tirón, de opresión, de violencia… eso siento en la sien cuando, a veces, me duele la cabeza…

A veces me duele la barriga. Un relámpago que atraviesa mi tripa. O un gusano que se enreda en mis intestinos (también he visto intestinos en la clase de ciencias y son aún más asquerosos que el cerebro), se retuerce y me llena de nudos, ahoga la entrada de mi estómago como si estrangulara mi panza.

A veces me duele la barriga y el dolor sube por mi garganta con el regusto agrio y amargo del vómito. Es repugnante. tengo la sensación de que mi estómago es la boca de un volcán a punto de estallar. Me arde igual que un volcán, se mueve igual que el fuego de las montañas, como si fuera el mar.

Cuando me duele la barriga solo quiero quedarme quieto, boca abajo, incluso tumbado sobre el suelo frío.

Necesito respirar muy despacio para no empezar a sudar y echarlo todo por arriba o por abajo.

A veces me duele la barriga. Y eso, siempre me hace estar de mal humor.

Hay veces en que me duelen los pies. Normalmente eso sólo ocurre cuando he caminado mucho o cuando he tendido que estar de pie mucho rato esperando a papá en la puerta de la escuela o a mamá en los pasillos de algún probador. A veces, es al revés. Pero es más raro.

A veces me duelen los pies, y a veces, incluso se me hinchan como dos lanchas de la cruz roja.

Entonces me sobran las zapatillas y hasta los calcetines. Y mamá echa vinagre en el cubo de la fregona lleno de aguan y me hace poner allí los pies. Y los siento latir como si tuviera docenas de corazoncitos enanos en cada uno de los dedos.

Me gusta sentir los pies desinflándose poco a poco en el agua. Hasta que no desaparece el dolor es como si mi cuerpo empezara en los pies y subiera hacia arriba.

No siento los pies nunca. Es como si no los tuviera. Nadie los siente ¿no? Pero cuando me duelen los pies me olvido de mis manos y hasta de mi cabeza (por supuesto de mi corazón) y solo siento los pies.

Muy pocas veces, pero también a veces… me duele el pecho.

Siempre ocurre antes o después de un catarro o una gripe.

Es como llevar a un señor muy gordo todo el día sentado encima del pecho… o como si un guardia de tráfico me detuviera permanentemente con la palma de la mano sobre el pecho, como prohibiéndome respirar con normalidad.

Pero cuando me da la tos el dolor es como cientos de agujas que se clavan en la garganta y el pecho; como si me hicieran acupuntura pero con mala leche.

Los pinchazos a veces son tan hondos que parece que me van a cortar la respiración.

Últimamente me duele en sitios extraños: me duelen los brazos, las pantorrillas y hasta el trasero.

Ando dando pasitos y me cuesta mantenerme en equilibrio. Tropiezo y entonces aparece el dolor agudo, afilado, como la punta de las tijeras que mamá siempre pone en el sitio más alto de la cocina. El dolor es entonces como una sorpresa; apoyo las manos o las rodillas, o el culo.

Y al principio… NADA. Pero en seguida… como un estallido de dentro afuera, como un petardo que explota sin luces.

Y luego, a veces, veo como se pone morada la zona afectada y es como si la sangre se quedara ahí, bajo la piel, preparada para salir.

A veces el dolor no tiene sitio, ni lugar, ni avisa… ni sabes de él hasta que es demasiado tarde.

Y a veces, me duele en un sitio que no sabría explicarte. Es el dolor más fuerte, el más triste, el más traicionero.

Cuando me dejas solo. Cuando no me miras. Cuando no hablas conmigo. Cuando no me sonríes. Cuando gritas a mi alrededor. Cuando no pides las cosas por favor. Cuando no das las gracias. Cuando estás triste. Cuando estás preocupada. Cuando estás demasiado ocupada. Cuando no tienes ganas de jugar. Cuando no ESTÁS CONMIGO… ME DUELE.

Descarga el cuento para tu dispositivo

Descargar epub

También te puede interesar:

Palabras clave de este post: cuento infantil, cuento para niños, cuento infantil corto

Comentar post

Xabier

Muy bueno Pepe!!

Paula

Me encanta Pepe!! muy bueno

Maria

Me gusta muchísimo Pepe, enhorabuena!

Ana

Una manera genial de explicar a los peques (y no tan peques) el porqué hay cosas que duelen por dentro… ¿Hay tiritas para ese dolor? Síiii… abrazos de palabras… y en este tema Pepe Trivez es un experto! Sensibilidad a flor de línea… ¡Enhorabuena!

Guille

Buenísimo!

Gema

Muy bonito Pepe. Me ha encantado.

alejandro

Grande Pepón! Muy bueno!

Paco

Muy bonito Pepe. Me gusta ese punto de vista de niño. Y ese dolor final efectivamente es el que más duele

Asunta

El dolor existe, no se puede evitar pero necesitamos palabras que nos ayuden a reconocerlo y de paso, lo alivien un poquito :)

Juan

Impresionante!

ivan

Cuando no ESTÁS CONMIGO… ME DUELE...... Y en algunas ocasiones, por desgracia, sólo el tiempo puede aliviarlo. Un beso primo.

ivan

Cuando no ESTÁS CONMIGO… ME DUELE...... Y en algunas ocasiones, por desgracia, sólo el tiempo puede aliviarlo. Un beso primo.

Arantxa

Muy bonito. Muy gráfico, aun sin ilustraciones me puedo imaginar perfectamente cada dolor. Suerte!

Paquita

Magnánimo

Paquita

Magnánimo

Teresa

Me encanta Pepe!!

Marta

Qué gran capacidad creativa y de reacción! Sin duda te mereces ganar.

Marta

Qué gran capacidad creativa y de reacción! Sin duda te mereces ganar.

Marta

Qué gran capacidad creativa y de reacción! Sin duda te mereces ganar.

Luis

Totalmente de acuerdo con Asunta, como siempre. Luigi

María Laura

Que lindo cuento Pepe